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No hay espacio para la duda. Cualquier leve movimiento o paso en falso es más que suficiente para la inesperada, violenta y estridente aparición de unos seres que colonizaron el planeta haciéndolo callar para siempre.

Un par de pies descalzos abren la escena, desértica y abandonada por Dios, en la cual una familia: madre, padre y tres hijos se encuentran en la recorrida diaria en búsqueda de provisiones alimentarias y medicinales. Por supuesto, todo en silencio. La cámara continúa su descripción, y es en esos primeros 10 minutos de film que el código de lectura se vislumbra. De ahora en adelanta se establece con el espectador un pacto de silencio cómplice el cual deberá ser respetado sin excepción.

Sin embargo, y como inicio del drama, es el error que comete la hermana mayor, el principio de la catástrofe familiar. Un juguete a pilas (y su consecuente e imaginable sonido) será la causa primera del comienzo del fin. Un error que se pagará con sangre y dolor.

La familia tiene su bunker aprovisionado para vivir en condiciones realmente angustiantes y en silencio mientras que la vida transcurre como en cualquier film que se proponga la representación de una escena de catástrofe. Y es ahí donde la película enamora, en cómo se utiliza la cámara para describir la situación (y sus condiciones), y en el manejo de los recursos expresivos. El juego de puntos de vista y su acusmática no hacen más que intensificar la tensión que se vive en cada segundo, conforme avanza el film, una cualidad única en estos tiempos de timing errado y poco compromiso con el desarrollo de las tramas argumentativas.

Un lugar en silencio, navega por la quietud introspectiva del ser humano en tanto su dolor, su pena y la angustiante sensación de soledad que deberán atravesar cada uno de los personajes en los que se destaca el de Emily Blunt en la piel de una jefa de familia de armas tomar. Además, por supuesto, de la performance de Millicent Simmonds.

Nadie tiene nombre, pues eso ya no importa ya que nadie podrá pronunciarlo. Y así, tantos otros detalles de despersonalización en un 2020 devastado por unos seres ciegos (muy parecidos a versiones postmodernas de la fisonomía de Alien) que son atraídos por el ruido y no tendrán piedad de eliminar a quien lo genere.

Un lugar en silencio, es definitivamente, una gran película y una oportunidad para reflexionar acerca del poder magnético que tiene el cine cuando pone a disposición de su audiencia el disfrute de sus recursos expresivos sin pedir nada a cambio más que el goce único de la experiencia cinematográfica.

UN LUGAR EN SILENCIO
A Quiet Place. Estados Unidos, 2018.
Dirección: John Krasinski. Guión: John Krasinski, Bryan Woods y Scott Beck. Intérpretes: Emily Blunt, John Krasinski, Noah Jupe, Millicent Simmonds, Leon Russom, Cade Woodward, Doris McCarthy. Producción: Michael Bay, Andrew Form y Bradley Fuller. Distribuidora: UIP. Duración: 90 minutos.

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