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Estimulante retorno del mejor Cantet luego de divagar en guiones ajenos y en historias divorciadas de su mundo. Ocurre que el director de Entre los muros (aquí la entrevista) vuelve a bucear en la paleta multicultural e ideológica de la Francia de estos días a través de un grupo de jóvenes coordinados por una novelista y profesora (estupenda y bella Marina Foïs). Como hiciera en aquel film premiado en Cannes, Cantet establece un debate dialéctico entre opiniones contrastantes que anclan en ese micromundo que caracteriza a Francia, y no solo a este país, sino a buena parte de la Europa contemporánea. Puntos de vista diferentes, discusiones  sobre el mundo global y sus pretensiones y alcances económicos y religiosos, desenmascaran a un paisaje, que en el caso del cine de Cantet, se circunscribe a aspectos teóricos y reflexivos, ajenos a la acción.

Sin embargo, entre los alumnos, sobresale Antoine (Matthieu Lucci, notable novedad actoral), con un pasado y presente al borde de lo ilegal, a través de un personaje que fusiona realidad y ficción y que no abandona la tensión que se establece entre la literatura y lo “real” Este personaje – también “teórico” – y en constante enfrentamiento con la profesora y coordinadora será el eje conductor durante la segunda parte de la película.

Acá El atelier coquetea con la tensión sexual entre ambos personajes ubicados en dos universos ideológicos contrapuestos. A Cantet se lo presume cómodo mostrando los paseos de Olivia (la profesora) por las playas de Ciotat (ciudad anclada entre Marsella y Toulon), acaso tratando de discernir el enigma que tipifica al joven “rebelde”, tal vez exhibiendo una sutil curiosidad que excedería el aspecto teórico para, de alguna manera, sustituirlo por el deseo sexual y así estar a solas con Antoine. En esas escenas la película roza los cuerpos pero termina eligiendo las miradas profundas e inquisidoras entre los dos personajes, volviendo a ubicar a la interrogación teórica y a las pulsiones que se establecen entre la literatura y la realidad por encima de la concreción del deseo (no solo sexual, también ideológico y / o político).

Interesante propuesta de Cantet que revalida aquella importancia dentro del cine francés que había adquirido con Recursos humanos y El empleo del tiempo. Cabe aclarar que en el guión de El atelier reaparece su colaborador Robin Campillo, de quien este año se conociera la galardonada 120 pulsaciones por minuto.

Entones, ¿se estará ante el dúo perfecto dedicado a describir una zona borrosa y poco contemplada en la cinematografía francesa? Por los resultados, más que seguro.

EL ATELIER
L’ atelier. Francia, 2017.
Dirección: Laurent Cantet. Guión: Robin Campillo y Laurent Cantet. Fotografía: Pierre Milon. Producción: Denis Freyd. Intérpretes: Marina Fois, Matthieu Lucci, Florian Beaujean. Mamadou Doumbia, Mélissa Gilbert. Duración: 113 minutos.

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