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Primero lo primero. Para los distraídos La flor, la nueva película de Mariano Llinás, dura 14 horas. No es que al director de Balnearios la extensión le sea ajena, ya en 2008 había presentado Historias extraordinarias de cuatro horas y media de duración. Pero esto es otra cosa, o lo mismo pero más desmesurado, mucho más, en donde va literalmente por todo.

El todo de Llinás es un todo definitivo, entonces las 14 horas se dividen en tres partes y promete un picoteo por todos los géneros, voz en off, tramos silentes, cuatro protagonistas mujeres (Pilar Gamboa, Elisa Carricajo, Laura Paredes, Valeria Correa).

Al menos en la primera parte, la experiencia (porque una película de 14 horas es eso, una experiencia), comienza con el propio Llinás, cuadernito y fibrón en mano, explicando de qué va la cosa: cuatro historias inconclusas, una que las arañaba y la sexta que cerraba el/los gigantesco/s relato/s.

Cuatro horas iniciales para contar una historia con momias indígeneas, una maldición que se pone en práctica en el presente, otra con espías en busca de una pócima magia, escorpiones, Pimpinela revisitado, amores contrariados pero amores al fin y bastante más.

Abrumadora, definitivamente divertida, trash, clase B, todas las clases y el placer de contar hasta dejarnos exhaustos pero con una inusual sensación de saciedad cinéfila satisfecha. Continuará…

Bafici: La flor, de Mariano Llinás – primera parte (Argentina, 2018)

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