Compartir

Roadmovie tortillera. Un grupo de chicas se suben a una combi escolar en busca de una historia, una película que se dice proyecto se consuma en una serie de escenas eróticas, pornográficas y video-poemas. Casi como El origen del mundo de Courbet, esta oda al desnudo femenino se esfuerza por mostrar lo carnoso y húmedo del erotismo femenino. Algo de liberación resuena un tanto añejo, un gesto de revelación que se torna un giro tras otro giro, más otro giro, ya sin sentido.

Desde el nuevo milenio el viejo continente nos trae, con reflujo, literatura, cine y arte perfomativo (entre otros lenguajes artísticos) que abordan estos mismos temas. Esta basta tierra llamada Latinoamérica (deberíamos tener una palabra nativa para hablar de lo nuestro: lo monstruoso) por momentos parece una esponja, absorbiendo y regurgitando los ecos del pensamiento ilustrado europeo.

El trabajo de Albertina Carri mostraba su vitalidad en la fragmentariedad, su voz cabalgaba sobre las siluetas y sombras para entregarnos un instante alejado de los espacios comunes de la linealidad. Las hijas del fuego no entrega esto, se obstina en mostrar y narrar, por momentos con poética elegancia, el mundo de lo íntimo como el espacio de lo político.

Las hijas del fuego, de Albertina Carri (Argentina, 2018)

Compartir

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here