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Todas las instituciones tienen sus rituales, puertas adentro las lógicas de lo privado inscriben hábitos, usos y costumbres, que no imaginamos. Soldadode Manuel Abramovich, es una propuesta desprejuiciada e inteligente, nos permite mediante cámara fija contemplar espacio y tiempo dentro del Regimiento de Infantería N°1. Lugares de tradición y costumbre, vocación y meta de generaciones pasadas siguen vigentes puertas adentro.

El correntino Juan José González oficia de lienzo para esta doble “formación”, aquella que dentro de la institución corrige y da nueva “forma” a su cuerpo, gesto, maneras de hablar y caminar. Como también el ojo afilado de Abramovich, que permite dar “forma”, mediante largos planos fijos, del proceso de educación gestual y psicológico al que los jóvenes son sometidos.

La cámara atestigua, distante, el porvenir del joven González. Su carrera lo lleva a integrar la banda militar. Un engranaje más, y por tanto esencial, en la gran maquinaria que es la instituciónmilitar. Avisado de ello su entrenamiento será férreo, la conciencia de conjunto parece fundamental para desempeñar correctamente sus funciones. El heroísmo del legendario Pedro Ríos, Tambor de Tacuarí, es relatado como parte de la instrucción, no solo quedando como anécdota sino, más bien, siendo antecedente y legado su patriotismo en combate.

El rostro del joven Juan José no se ve como el de Pedro, quizás porque una de las grandes virtudes de este film es permitir ver la contenida gestualidad de la formación como una forma más, honesta y por momentos inocente, de los hombres-niños que se deben a los héroes.

SOLDADO
Soldado. Argentina, 2017.
Guión, fotografía y dirección: Manuel Abramovich. Edición: Anita Remón. Sonido: Sofía Straface. Distribuidora: Compañía de Cine. Duración: 73 minutos.

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