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Con su anterior película, Invasión zombie, el coreano Yeon Sang-ho abordó el cine de zombies o muertos vivos, uno de los subgéneros más transitados en el campo del cine fantástico, y realizó la mejor película del mismo en mucho tiempo, sin inventar la pólvora pero con una buena dosis de frescura y estilo. Es evidente que no le tiene miedo a navegar por aguas turbulentas porque ahora arremete con otra tendencia del momento, la gran tendencia del Hollywood presente: el cine de Superhéroes. El desafío entonces es ofrecer algo interesante o novedoso en este campo superpoblado que además tiene sus referentes principales en los grandes tanques de la cinematografía más poderosa. Al igual que su predecesora, Psychokinesis confirma que el toque personal de Sang-ho no está tanto en ideas sumamente originales como en la forma inteligente en que las combina, en cierto vértigo narrativo y virtuosismo visual.

El superhéroe o proyecto de superhéroe en cuestión es Shin Suk-hun (Ryu Seung-ryong), un tarambana que ya en las primeras escenas nos hace perder toda esperanza en un perfil heroico. Por suerte para él, acá no hay una inteligencia superior que elija a un receptor digno. Si así fuera, nuestro protagonista no tendría ni para arrancar. Pero el universo es un lugar caótico y azaroso y es frecuente que estas cosas pasen por accidente. Es así que, apenas por beber un sorbo de agua en la que cayó una sustancia alienígena, Shin Suk-hun adquiere poderes telekinéticos que irá descubriendo de manera accidentada.

El Tío Ben le decía a Peter Parker que un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Pero como acá el protagonista es un gran irresponsable va a tener que recorrer un largo camino para justificar ese don que adquirió de manera fortuita. En lo que sí se parece al proto Hombre Araña es que lo primero que se le ocurre al tomar conciencia de su poder es explotarlo en el mundo del espectáculo y soñar con la vida loca y, al igual que al arácnido, le van a pasar cosas en el medio que lo bajen un poco a la realidad. Lo que sucede es que su hija Roo-Mi (Eun-kyung Shim), a quien no ve hace años, se contacta sorpresivamente con él. Roo-Mi no tiene la mejor opinión de su padre y razones no le faltan, pero ante la muerte de su madre en un episodio turbio lo convoca a su lado no sin desconfianza. Así nuestro protagonista descubre que su hija y un grupo de comerciantes están siendo amenazados por una empresa constructora con lazos mafiosos y la complicidad de las autoridades. He aquí la oportunidad para que Shin Suk-hun se reconecte con su hija y haga algo útil con su poder.

Y es que aquí, al igual que en Invasión Zombie, de lo que se trata en el fondo es de la historia de un padre y una hija, de ser un padre o convertirse en uno. Se trata nuevamente de una historia de redención, un camino del (super)héroe, moral y de expiación, donde el encuentro con lo extraordinario es la oportunidad no solo de convertirse en un ser más poderoso sino también, y sobre todo, en una mejor persona.

Si el cine de zombies ha tenido un efecto infeccioso universal por el que podemos encontrar películas del subgénero en cualquier lugar del mundo adaptadas a su propia realidad, el cine de Superhéroes sigue siendo un campo principalmente norteamericano donde los superhéroes llamémosle periféricos, provenientes de otras regiones, están casi siempre referenciando, replicando o confrontando a los héroes establecidos por el canon del cómic americano. Sang-ho sin embargo no mira tanto al norte, si bien esto es en buena medida inevitable, sino que pispea también otras cinematografías orientales. Uno puede encontrar un predecesor en una película como Big Man Japan (2007) de Hitoshi Matsumoto, con su superhéroe fracasado, medio impresentable, que usa sus poderes cuando lo convocan y cuando no se queda arrumbado, objeto de burla para el público y de vergüenza para su hija. Un film paródico y no tanto de acción pero que propone esta imagen del héroe que debe luchar contra los supervillanos y después tiene problemas para pagar el alquiler. Ambos films podrían armar un buen doble programa de superhéroes alternativos, perdedores, que de hecho no saben si lo son o cómo ejercer su rol con cierta competencia.

Nuestro héroe no trabaja, como colegas de otros films, para el poder establecido ni trata de imponer la ley por otros medios. La ley no está de su lado ni del de los suyos. La justicia acá es otra cosa. El enemigo no es un supervillano a la vez con sus poderes fantásticos sino algo más terrenal y no menos temible: una empresa con grandes recursos, la mafia asociada a la misma y la complicidad de la Justicia y la Policía. Sang-ho tiene además el acierto de incluir la participación de los medios en la ecuación como la pata que va a pretender influir en la opinión pública contra las víctimas. Acá lo que el realizador y guionista hace, en esta apuesta de introducir una dosis de realismo en el relato fantástico, es confrontar el Super-poder vs el Poder Real. Y no se engaña en este enfrentamiento, el primero no necesariamente lleva las de ganar. Eso no implica que el antagonista sea completamente abstracto. Sang-ho ya nos brindó en otra ocasión un villano de esos que el público ama odiar y lo vuelve hacer ahora desdoblado en dos personajes bastante psicópatas: un mafioso brutal y una empresaria maquiavélica.

Sang-ho filma con el mismo virtuosismo que ya demostró las escenas de acción y los momentos en que el protagonista hace demostración de sus poderes. El clímax final es un despliegue de espectacularidad aunque algo extenso y repetitivo. El film se deja llevar por el exceso y a veces se pasa un poco con el melodrama, algo muy común al cine mainstream oriental. Si uno tuviera que hacer comparaciones (odiosas), podría decir que el realizador no se superó en relación a su anterior película, la cual generó un impacto y un empuje hacia adelante que esta no llega a replicar. Es cierto que dejó la vara alta. Psychokinesis se trata, igualmente, de un film entretenido y eficaz, con personajes queribles u odiables, toques de comedia y algunos apuntes de lucidez certeros. Ahora esperamos ver en qué género o subgénero se propone desembarcar para la próxima.

PSYCHOKINESIS
Yeom-lyeok. Corea del Sur. 2018.
Dirección: Yeon Sang-ho. Intérpretes: Yu-mi Jeong, Shim Eun-kyung, Ryu Seung-Ryong, Ye Soo-Jung, Do-yoon Kim. Guión: Yeon Sang-ho. Fotografía: Byun Bong-Sun. Producción: Kim Yeon-Ho, Lee Dong-Ha. Distribuida por Netflix. Duración: 101 minutos.

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