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Segundo film exportable fuera de Israel del cineasta Eran Kolirin (luego de The Band’s Visit, 2007), El enemigo interior escarba en una familia luego de que David (el padre) abandona el ejército tras 27 años de labor y reclutamiento. En ese punto, la historia expone al núcleo familiar, sus integrantes, sus acciones mínimas pero importantes (afectivas, laborales) de cada uno. La esposa, una mujer atractiva, profesora, intimará con un joven alumno; la hija, por su parte, conocerá y noviará – hasta donde se le permita – con un palestino; el hijo, por su parte, tendrá sus propios problemas, y por fin, el padre, ahora “jubilado”, observará y descubrirá un panorama impensado y novedoso.

Con ese abanico narrativo que poco a poco estructura una película de carácter coral, El enemigo interior describe las taras, miedos, prejuicios y decisiones extremas de una sociedad opuesta a las tradiciones ancestrales enraizadas con las instituciones, los reglamentos y el respeto a las formas. En ese juego de oposiciones la película – sin tomar riesgos ni un rigor cinematográfico digno de elogiar – presenta un cuadro de situación, una forma de convivencia en una sociedad de determinada acosada y temerosa frente a un atentado o sismo que resquebraje un orden establecido.

Sin embargo, El enemigo interior corre su velo ideológico hacia unas zonas más tenebrosas, o por lo menos, polémicas y discutibles.

Parecería que un Estado tal también tiene el derecho a invadir la privacidad de sus habitantes siempre que los mismos individuos estén de acuerdo con esa decisión. Es lo que ocurre en algunos momentos de la película, cuando algunos integrantes de la familia son vigilados en sus aspectos cotidianos con tal de mantener las formas que respeten ese orden institucional regido por la moral y las buenas costumbres.

Por eso, las últimas imágenes que muestran a la familia completa disfrutando de un recital permiten dos miradas.

Por un lado, la felicidad por presenciar la reconciliación definitiva del clan después de las acciones y sugerencias impartidas “desde arriba”.

Por el otro, la indignación que puede provocar semejante reconciliación digitada por la presencia de un Estado que vigila.

Personalmente, me inclino en la segunda.

EL ENEMIGO INTERIOR
Me’ever Laharim vehagvaot/ Beyond the Mountains andHills. Israel, 2016.
Dirección y guión: Eran Kolirin. Intérpretes:Mili Eshet, Noam Imber, Shiri Nadav Naor, Alon Pdut, Yoav Rotman. Música: Asher Goldschmidt. Fotografía: Shaai Goldman. Montaje: Arik Leibovitch. Productores: Diana Elbaum, Sebastien Delloye, François Touwaide, Michael Weber, Viola Fügen. Duración: 92 minutos.

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