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El amor después del amor. O antes. O en el futuro. O quién sabe.

La directora Francesca Comencini (hija del realizador del clásico Pan, amor y fantasía) recorre etapas diversas de la relación de pareja entre Claudia (Lucia Mascino) y Flavio (Thomas Trabacchi), dos profesores universitarios engreídos y presuntuosos, frágiles en afectos, de buen pasar económico y acondicionados para enamorarse o des-enamorarse con bastante prontitud.

En ese punto, la estructura de relato de Amores frágiles va y viene en el tiempo, incluyendo imágenes en blanco y negro con parejas nada inestables, como si la película deseara comparar épocas y años donde no se hacían tantas preguntas sobre la felicidad.

Comencini tira las cartas sobre la mesa muy rápidamente: desde el punto de vista formal puede sorprender el riesgo invertido con el manejo de los tiempos, los contrastes afectivos del pasado y el presente, la mirada ingenua sobre una forma de amar ya inexistente. Sin embargo, Amores frágiles no puede salir de ciertos clisés cuando se habla de infidelidades, nuevas parejas, conversaciones sobre soledades afectivas, separaciones y charlas pos relación sexual.

Y acá se percibe que la directora intenta sin suerte acercarse al mejor Woody Allen, aquel de Manhattan y Annie Hall, para ser más directos, el del cigarrillo y la charla filosófica-sexual luego del encuentro íntimo.

La hermosa Claudia tendrá una nueva pareja: una alumna, joven, vital, enamorada en principio de su profesora. El barbado Flavio también tendrá la suya: una mujer joven también enamorada de quien dobla en edad. Es decir, dos lugares comunes en esta clase de películas, donde además las escenas eróticas están filmadas con una estética voyeuristica y un corte entre toma y toma que remite a la producción cinematográfica erótica de los años 80.

En fin, Amores frágiles es débil y algo potente en dosis similares, tratando de separarse de ciertas convenciones argumentales en esta clase de historias.

Eso sí, ruego que Hollywood no compre la historia porque dentro de su mirada tilinga sobre el asunto hasta sería capaz de modificar el final de esta historia de (des)amor y frustración.

AMORES FRÁGILES
Amori che non sanno stare al mondo. Italia, 2017.
Dirección: Francesca Comencini. Guión: F. Comencini, Francesca Manieri y Laura Paolucci. Producción: Elia Mazzoni. Fotografía: Valerio Azzali. Intérpretes: Lucia Mascino,  Thomas Trabacchi,  Carlotta Natoli,  Iaia Forte,  Valentina Bellè, Camilla Semino. Duración: 92 minutos.

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