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Al igual que muchos países de Sudamérica, Uruguay estuvo bajo el régimen de la dictadura militar desde 1973 a 1985. Durante ese período, la pequeña Colonia rusa de San Javier, ubicada en el departamento de Río Negro, fue protagonista de una gran persecución política, debido a la procedencia étnica de sus habitantes, a quienes asociaban directamente al comunismo.

Entre los descendientes de inmigrantes rusos, se encontraba el médico Vladimir Roslik, que tenía un pequeño consultorio en el pueblo. No sólo era sospechado por haber estudiado medicina en una Universidad de la Unión Soviética, sino también por su “cara sospechosamente rusa” como alude el título del documental. Roslik fue detenido y encarcelado durante 1980 junto a otros lugareños. Cuatro años después, lo vuelven a secuestrar y lo llevan hasta el Batallón n°9 de Fray Bentos, donde fue torturado hasta morir.

La crónica de esa historia forma el núcleo central del documental dirigido por el realizador y productor uruguayo Julián Goyoaga (El hombre muerto, 2009). A partir de ese eje, el discurso se orienta a denunciar cierta complicidad civil frente a La ley de Caducidad promulgada en 1986, la cual impide investigar los crímenes de lesa humanidad.

Frente a los hechos que aún siguen impunes, el relato se construye, principalmente, a través de su viuda, Mary Zavalkin, una mujer comprometida con las causas sociales que preservó la memoria de su esposo a través de la Fundación Dr. Roslik, y luego desde su candidatura a alcaldesa del pueblo. El otro aporte, proviene de su único hijo, Valery Roslik, quien recopila distintos testimonios a familiares, ex detenidos y amigos de su padre para poder reconstruir la historia y hacer su duelo. El resto de la película se completa con imágenes de archivo, intertítulos, fotografías, y un par de animaciones digitales que recrean los hechos de los dos secuestros, como se utilizó en el documental El Señor de los Dinosaurios (2017) de Pablo Luciano Zito.

Orientado a registrar ese velo de silencio que cubrió la vida de un pueblo, el realizador también entrevista a distintos periodistas que cubrieron el hecho y acompaña, como observador, el recorrido de los familiares en busca de justicia.

Roslik y el pueblo de las caras sospechosamente rusas participó de la 11 Edición del Atlantidoc Festival Internacional de Cine Documental de Uruguay donde recibió el premio Alberto Mántaras al Mejor documental uruguayo. Sin duda, la historia sobre Vladimir Roslik, como la de tantas víctimas de la dictadura, vuelve una vez más a subrayar la importancia de la memoria, apelando a la concientización política sobre un pasado que no debe repetirse.

ROSLIK Y EL PUEBLO DE LAS CARAS SOSPECHOSAMENTE RUSAS
Roslik y el pueblo de las caras sospechosamente rusas. Uruguay, 2017.
Dirección: Julián Goyoaga. Elenco: Mary Zavalkin, Valery Roslik. Música: Miguel Magud. Fotografía: Andrés Boero Madrid, Germán Tejeira. Duración: 90 minutos.

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