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Ana y Marcos (Mercedes Morán y Ricardo Darín) llevan más de veinte años juntos y cuando empieza la película, se encuentran despidiendo a Luciano, el hijo de ambos, que se va a estudiar a España. La pareja se enfrenta a partir de ese momento con algo que la psicología cataloga como “síndrome del nido vacío”: Marcos, que es profesor de literatura, le dice en un momento a su esposa que sabían que después de veinte años dedicados al armado al sostenimiento de la familia y la crianza del hijo, este momento no iba a ser fácil. Ana trabaja en marketing realizando encuestas le dice frente a esa realidad que no hay problema, que ya se le va a pasar. Lejos de superar el trance, el día a día de la pareja se vuelve moroso, repetitivo y claramente ninguno encuentra una zanahoria que lo incentive. Un domingo al atardecer, horario nefasto para todo ser humano, se ponen a hablar de lo que les pasa y una cosa lleva a la otra -todos sabemos que esa clase de charlas terminan con una terapia de pareja y finalmente en la separación- y Ana y Marcos llegan a la conclusión de que ya no están enamorados y que no tiene mucho sentido seguir atados. “Así fue como decidimos separarnos, de común acuerdo y sin conflictos”, le dice Ana a su amiga Lili (Claudia Fontán) y Marcos también enuncia casi la misma frase cuando tiene que explicarle a su mejor amigo y esposo de Lili la situación.

El amor menos pensado es lo que se llama una comedia de “re-matrimonio” que se toma la libertad de violar casi todas la características del genero, excepto que la pareja central cumpla su cometido. Juan Vera, director debutante pero productor de larga trayectoria, se aseguró desde el casting que el público se sintiera atraído hacia los personajes principales, así que de entrada la película tiene ganado el favor de quienes se sienten en la butaca para ver a esa pareja separarse y cada uno de los integrantes meterse de nuevo en el “mercado del usado” como pueden y con su estilo. A partir de ese momento, el de la separación, cobra vida y cada encuentro de Ana y Marcos con gente nueva deja momentos hilarantes y experiencias a cada uno de ellos.

Morán y Darín son un dúo que funciona de maravillas y se nota el trabajo de ensayo previo en que todo se mueve alrededor de esa pareja, cuando están juntos tiene el timing justo de la comedia que como género exige mucho ritmo y que los diálogos sean interesantes. Todo lo que pasa alrededor de la pareja central funciona muy bien, desde Luis Rubio que es el amigo del personaje de Darin hasta Claudia Lapacó, la madre de ochenta años de Ana, pasando por Andrea Politti y Jean Pierre Noher, hasta llegar al personaje de Juan Minujín y a Norman Brisky que hace de padre de Marcos.

Hay sin embargo cierta morosidad con la que arranca la película que quizás no sea la ideal y que se buscó seguramente adrede, para no caer en esa cosa del ritmo con el que la comedia americana ha acostumbrado a todos y que le impone a la película un rasgo particular pero que hace que sus 135 minutos se sientan en cierto momento de deriva en las historias de cada uno. Pero el resultado final es satisfactorio y seguramente muchos espectadores se irán del cine con la sensación de que Ana y Marcos encuentraron lo que buscaban cuando una tarde domingo una charla los llevó a pensar que ya no valía la pena estar juntos.

EL AMOR MENOS PENSADO
El amor menos pensado. Argentina,2018. Dirección: Juan Vera. Intérpretes: Ricardo Darín, Mercedes Morán, Claudia Fontán, Luis Rubio, Andrea Pietra, Jean Pierre Noher, Claudia Lapacó, Chico Novarro, Gabriel Corrado, Andrea Politti, Andrés Gil, Mariú Fernández, Norman Briski y Juan Minujín. Guión: Juan Vera y Daniel Cúparo. Fotografía: Rodrigo Pulpeiro. Música: Iván Wyszogrod. Edición: Pablo Barbieri. Dirección de arte: Mercedes Alfonsín. Sonido: José Luis Díaz. Distribuidora: Buena Vista International. Duración: 136 minutos.

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