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El mayor asesino de la historia, el chacal, el Ángel de la muerte, el desviado, Carlos Robledo Puch es el personaje más fascinante de las crónicas policiales. El joven que entre 1971 y 1972 asesinó por lo menos a once personas de manera cruel, ha sido objeto de estudio y de fascinación. Desde el famoso artículo que a modo de crónica escribió Osvaldo Soriano para el diario La opinión de Jacobo Timerman, pasando por las múltiples tapas que le dedicó Crónica, hasta llegar a la versión de Rodolfo Ledo en Sin Condena para el Canal 9 de la época de Alejandro Romay, muchos han abordado esa historia y sólo faltaba el cine pero llegó el momento. (Aquí la conferencia de prensa)

Carlitos (Lorenzo Ferro) es apenas un adolescente y vive rompiendo las reglas que le imponen tanto en su casa cómo en el colegio secundario. Es provocador, su gestualidad puede parecer algo andrógina y esa cualidad se irá acentuando, pero por lo pronto en el comienzo de la película el joven pasa los días consiguiendo cosas que lo satisfagan. Hay un hedonismo desatado que lo lleva a conseguir desde ropa y discos de moda que lleva a su casa ente la mirada algo atónita de sus progenitores, que ya tuvieron que cambiarlo de colegio y que se encuentran un poco desconcertados ante su conducta aunque no imaginan que su hijo está por hacerlos vivir un infierno.

Carlitos es inmanejable y tiene una novia, lo que no evita en que en el colegio coquetee un poco descaradamente con uno de sus compañeros que de entrada se enoja y lo maltrata, pero lentamente Ramón Peralta (El Chino Darín) va cediendo a los encantos de Carlitos que lo enreda y lo confunde. El padre de Ramón es un criminal de avería, un hombre del hampa que rápidamente advierte que ese adolescente rubio, al que su hijo Ramón llama “Rubia”, tiene un indudable talento para el delito. Rápidamente se arma una banda de ladrones con Carltos casi como eje del asunto, al que el padre de Ramón le enseña a disparar. Carlitos es mucho más que un aprendiz y José Peralta (Daniel Fanego) el padre de Ramón, lo califica de “genio” y acepta las ideas de lugares para asaltar que Carlitos propone. La carrera delictiva lleva a que Carlitos se escape de su casa y a que comience a vivir en hoteles de baja categoría junto con Ramón.

Luis Ortega, un director que ya desde su primera película logró llamar la atención, es el director de El Ángel y demuestra que puede tomar la viuda de un criminal y contar su carrera criminal creando un mundo particular. El Ángel es una versión estilizada de la cruenta historia real de Carlos Robledo Puch. Ortega juega con la ambivalencia sexual de Puch, muestra como lentamente lo va envolviendo a su amigo y con el tiempo cómplice para meterse en la banda familiar, seducir a la madre de su amigo y finalmente dejándolos a tres para encarar una vida dentro del crimen de manera independiente.

La película muestra una versión del raid delictivo de Robledo Puch y traza una especie de panorama de la época. La interpretación de Ortega es un poco libre y no se ata estrictamente a los hechos, pero logra transmitir una mirada de todo aquello. Algunas cosas se cuentan tal cual fueron y otras han sido adaptadas al mundo de Ortega.

El flirteo de Carlitos y Román es evidente y los hechos que viven sirven para que el espectador se sienta también fascinado por ese joven de sexualidad ambivalente y dueño de un desparpajo, lo que hace que se sienta una cierta empatía por ese joven que se va convirtiendo en un frío asesino, un asesino al que su familia no puede contener y al que la familia de criminales que lo adopta termina abandonando.

El Robledo Puch de la película de Ortega fascina y seduce a todos a su alrededor, enreda a medio mundo y ejecuta a sus víctimas sin sentir el menor remordimiento. Para contar esta versión de la historia el realizador reclutó un elenco ejemplar donde todos tienen momentos de lucimiento cómo Cecilia Roth en el papel de la sufrida madre de Robledo Pucho o Peter Lanzani, como otro de los cómplices de Puch. Ortega sumó una banda de sonido donde conviven desde un hit de Palito Ortega en los sesenta hasta Manal junto a Pappo y se dio el gusto de no volver excesivamente truculento todo lo que pasa, sin por eso profundizar en el perfil de un personaje fascinante.

La ambientación es perfecta y la mirada de Ortega hace que el espectador en la butaca se deje fascinar por el mal y por la mirada sobre Carlitos, que pasa por encima de convenciones sociales y muestra que Cesare Lombroso definitivamente no estaba equivocado caracterizando a los asesinos como sujetos estéticamente desagradables y que el mal puede habitar en un joven rubio y bello, que apenas está saliendo de la adolescencia.

EL ÁNGEL
El Ángel, de Luis Ortega. Argentina/España, 2018.
Dirección: Luis Ortega. Intérpretes: Lorenzo Ferro, Chino Darín, Peter Lanzani, Daniel Fanego, Mercedes Morán, Luis Gnecco, Cecilia Roth, William Prociuk y Malena Villa. Guión: Sergio Olguín, Luis Ortega y Rodolfo Palacios. Fotografía: Julián Apezteguía. Edición: Guillermo Gatti. Dirección de arte: Julia Freid. Sonido: José Luis Díaz. Distribuidora: Fox. Duración: 117 minutos.

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