Johnny Marco (Stephen Dorff) es una estrellita de Hollywood con todos los vicios que se supone tiene a su alcance un actor joven en el pico de su carrera: excesos, confort, caprichos, acceso a casi todo lo que se pueda comprar (drogas, una Ferrari, viajes), y por supuesto, también la nada existencial.
Johnny vive en el famoso Chateau Marmont del barrio de Sunset Strip en Los Ángeles, un hotel con historia, acostumbrado a albergar (y lidiar) con actores, músicos, productores y todo el abanico de personalidades que pueden pagar el lujo y, sobre todo, la discreción del lugar. El protagonista pasa el tiempo, se droga, tiene sexo con chicas que se le regalan, lucha con sus demonios, se aburre. Imprevistamente tiene que convivir por unos días con su hija Cleo (Elle Fanning, hermana de Dakota), una adorable niña que lo conecta con el mundo real y lo obliga a reflexionar sobre su ausencia como padre, la madurez y a enfrentarse con el vacío. Su vacío.
Con Somewhere, en un rincón del corazón, Sofia Coppola, de 39 años, actualiza, hace un homenaje, una remake, o lisa y llanamente una copia de Perdidos en Tokio (2003), la película que la puso en el mapa mundial del cine, después de su extraordinaria ópera prima, Las vírgenes suicidas (1999).
Si bien el tercer largo de la directora neoyorquina tiene grandes momentos -el show privado de las stripper en la habitación mientras el actor se duerme, el premio que recibe en Italia en una ceremonia desopilante-, la historia, el manejo de los tiempos muertos, las situaciones cool balanceadas con escenas de franco patetismo, pero sobre todo, la soledad del estrellato, son un pálido reflejo de lo hecho en Perdidos en Tokio, un film que tiene la frescura de una realizadora atenta a los detalles y con una mirada ácida pero también compasiva sobre un mundo que conoce desde la cuna, que aquí se repite sin fuerza, con una apuesta basada en el cálculo. Una ecuación que incluye el célebre hotel donde la directora vivió mientras su padre rodaba películas como Apocalipsis Now  o Cotton Club.
Sofia Coppola estaba trabajando en un proyecto sobre vampiros pero lo abandonó por Somewhere -con la que ganó el León de Oro en el Festival Internacional de Cine de Venecia del año pasado-, lo cierto es que pasados los casi 100 minutos del relato, parece que la realizadora se decidió por vampirizar su propia obra.

Publicado originalmente en Tiempo Argentino

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