La denominada Nueva Comedia Americana (NCA) lleva varios años modificando el género para actualizarlo, claro, con algunos elementos como el humor físico y momentos donde los personajes se involucran en situaciones ridículas -y derrapan en momentos escatológicos-, drama detrás de infinidad de chistes tontos y desnudez afectiva. Ahora bien, la novedad de Damas de guerra es que incursiona en el mundo femenino y, aun así, se alinea dentro de la NCA, un territorio poblado de hombres, donde casi de manera excluyente las mujeres ocupan un segundo plano.
El universo que aborda la película está delimitado por mujeres bordeando los 40, a partir de Annie (Kristen Wiig), que quebró su negocio de repostería, que sobrevive en un empleo que odia, que tiene por amante a un miserable macho-alfa, que a falta de recursos comparte su departamento con dos freaks. En ese contexto su mejor amiga, Lillian (Maya Rudolph), sorpresivamente le anuncia que se va a casar y que por supuesto, ella va a ser la dama de honor.
Lo que sigue son los rituales de los preparativos para la boda que incluyen: conocer al resto de las amigas, elegir vestidos para el evento, almuerzos para “estrechar lazos entre el cortejo” -escena divertidísima y asquerosa de las chicas probándose el vestuario después de una comida con alimentos en mal estado- y la despedida de soltera. En el medio la desbordada Annie, insegura, luchando por organizar el casamiento con otra de las damas de honor y al borde del colapso afectivo, tanto por las relaciones que establece que no van a ninguna parte, como por la felicidad de su amiga a punto de casarse, que es un reflejo de todo lo que no logró en su vida.
En suma, una comedia agridulce dirigida por Paul Feig que viene del riñón de la televisión (The Office, Nurse Jackie, Bored to Death, Parks and Recreation) al igual que la fantástica Wiig, que por caso y tal como Tina Fey, se formó en Saturday Night Live para desplegar en el cine todo su capacidad para la comedia, aquí no sólo como protagonista sino como responsable del guión junto a Annie Mumolo.
A todos estos elementos que hacen de Damas en guerra una buena película hay que agregar el factor Judd Apatow, director de Hazme reír, Funny People, Ligeramente embarazada y Virgen a los 40, que desde la producción debe haber influido para que se cumpla con las necesarias cuotas de desborde, drama e incorrección política, es decir, la NCA en todo su esplendor.

Publicada originalmente en Tiempo Argentino

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