El actor Martín Piroyansky debuta como director y guionista con una comedia romántica, un tanto desprolija pero vital, acerca de una pareja de argentinos residentes hace apenas unos meses en Nueva York, una deliciosa historia de amor enmarcada en una ciudad mostrada con todos los elementos del imaginario joven de la clase media porteña con posibilidades ciertas de visitarla en algún momento de sus vidas.

Y si bien es cierto que Piroyansky hace un recorte casi publicitario de las locaciones –el departamento de la pareja, el trabajo de ella, el metro (no subte), el vestuario cool y así–, también tiene claro lo que quiere contar, esto es, una historia chiquita, con una pareja que se ama y a la vez va madurando en un entorno que no es el suyo pero que por educación, ganas de conocer el mundo y una clara aspiración cosmopolita, será uno de sus lugares afectivos por el resto de sus vidas.

Y en la pantalla ambos, Valeria (Carla Quevedo, gran futuro en el cine) y Pablo (Abril Sosa), hermosos, llenos de vida, un poquito trágicos, amándose desparejamente. Ella adorable asistiendo a las clases de actuación, adorable como recepcionista en un restaurant y también cuando es rechazada en un casting, adorable soportando la bohemia de él, la falta de compromiso, su veta autodestructiva. Y el amor que tambalea, un tercero que aparece, Ben (Matt Burns), tan neoyorquino, tan Ben, tan poco Pablo.

La frescura y también por lo que puede ser atacado el film de Piroyansky es que apuesta por un relato de actores, con la ambición de meterse en esa pequeña historia de amor desde la intimidad sin tener en cuenta otros elementos de la puesta, como un acabado final de los personajes o una la cámara un tanto inestable. Sin embargo, todo lo que se puede cuestionar desaparece por el talento y la sensibilidad del director para retratar a sus criaturas amándose, chocando, sufriendo y compartiendo la felicidad de estar juntos. Dos o ambos parece ser la clave, juntos es cuando la película parece que todo lo puede.

Abril en Nueva York entonces es el prometedor debut de un director joven, con una mirada propia y afectiva del universo que le interesa contar, una claridad que algunos realizadores alcanzan después de varios intentos. O nunca.

Reseña publicada originalmente en el diario Tiempo Argentino.

ABRIL EN NUEVA YORK
Abril en Nueva York. Argentina, 2012.
Dirección: Martín Piroyansky. Con Abril Sosa, Carla Quevedo, Matt Burns. Duración: 78 minutos.

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