No es una buena época para la música folk en el Nueva York de los comienzos de la década del sesenta, con un público tan intelectual como snob que prefiere lo “auténtico” por sobre cualquier innovación que se intente del género, como lo que intenta el joven Llewyn Davis (Oscar Isaac) cada vez que puede tocar en algún tugurio del Greenwich Village. El músico fue parte de un duo que logró cierto reconocimiento hasta que su compañero decidió abandonar este mundo de manera sorpresiva y lo dejó solo, sobreviviendo a duras penas en los sofás de sus amigos, arrastrando su guitarra por toda la ciudad en busca de una comida caliente en el duro invierno neoyorquino, mientras mete la pata con una mujer, recibe alguna paliza y casi comparte escenario, sin saberlo, con un tal Bob Dylan.

Película atípica en la filmografía de los hermanos Coen, porque a pesar de que el protagonista cumple con la condición esencial de ser un perdedor nato, el relato no se ensaña con sus desventuras, por el contrario, lo acompaña y mantiene una mirada piadosa sobre su periplo de decisiones erradas y definitiva mala suerte.

Inspirado en el mítico Dave Van Ronk, un cantante que con los años se convirtió en músico de culto, la brillante interpretación que Isaac hace de Llewyn –no cuesta nada imaginar que así fue la juventud del personaje que compuso Jeff Bridges en Corazón rebelde–se ajusta perfectamente a la melancólica puesta de los Coen, que con precisión, respeto y también bastante humor, retratan la bohemia de la época, dejan que la música sea un protagonista real de la historia permitiendo que los temas se interpreten enteros –T Bone Burnett es el productor musical, que también participó en Corazón… – y que el antihéroe vaya probando y sufriendo acompañado por una galería de personajes memorables como Jean (Carey Mulligan) y Jim (Justin Timberlake) una pareja de cantantes que por supuesto Llewyn hace tambalear, el músico de jazz Roland Turner con el que comparte un viaje alucinante o Bud Grossman (F. Murray Abraham), para el que interpreta una desangelada audición en busca de trabajo.

Ganadora el premio del jurado en el último festival de Cannes y prolijamente olvidada a la hora de los recientes Oscar, Inside Llewyn Davis tal vez no sea la mejor película de Coen pero para los que les molesta la mirada demasiado sarcástica y canchera de los responsables de títulos como El gran Lebowski, Fargo y Barton Fink, probablemente se sorprendan con esta, la última aventura de los los hermanos de Minneapolis.

Reseña publicada originalmente en el diario Tiempo Argentino.

BALADA DE UN HOMBRE COMÚN
Inside Llewyn Davis. Estados Unidos, 2014.
Dirección: Joel y Ethan Coen. Con Oscar Isaac, Carey Mulligan, John Goodman, Garrett Hedlund, Justin Timberlake, Alex Karpovsky y F. Murray Abraham. Duración: 104 minutos.

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