El próximo 24 de marzo, día en que se recuerda el 40 aniversario del golpe cívico-militar que dio paso a la más sangrienta dictadura vivida en la Argentina, Luis Puenzo reestrenará en versión remasterizada “La historia oficial”, la primera dura reflexión acerca de la participación civil en ese período y sus consecuencias, premiada con el Oscar a mejor película hablada en lengua extranjera.

La tarea de reciclaje digital 4K según los negativos originales de la producción estrenada el 3 de abril de 1985 y premiada con el Oscar el 24 de marzo de 1986, es decir hace 30 años, implicó un trabajo en equipo en el que colaboraron técnicos que participaron en el proyecto original. Pero también fue responsabilidad de muchos más que trabajaron intensamente en los laboratorios Cinecolor para llegar a la copia que en 2015 se vio en el Festival de Cannes.

Puenzo, que en diálogo con Télam adelantó que viene trabajando hace tres años en un nuevo proyecto acerca del sangriento bombardeo a Plaza de Mayo de junio de 1955 que inció la asonada golpista que terminó con el gobierno democrático de Juan Domingo Peron -que dejó un saldo de 305 muertos- se muestra entusiasmado con la idea de poner nuevamente en pantallas de cines la obra que le dio reconocimiento internacional.

En el libro publicado recientemente por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), acerca del film, Puenzo recuerda que la idea nació tras la Guerra de Malvinas: “Empecé a escribir una historia, un cuentito, como siempre empiezan los guiones. La abuela era el personaje principal. Con la entereza y los limitados recursos de una abuela empezaba averiguaba lo ocurrido con su nieta nacida en cautiverio y descubría lo que pasó en el país”.

El director, que debutó con “Luces de mis zapatos”, una propuesta para chicos con Pipo Pescador, el episodio “Cinco años de vida”, de “Las sorpresas”, luego filmó “Gringo viejo”, con Jane Fonda y Gregory Peck, pero no se tentó con la propuesta de quedarse en los Estados Unidos, más tarde estrenó La peste”, y finalmente “La puta y la ballena” en 2004, repasa su filme premiado al que define como “muy actual”.

“No estoy seguro de decir que hoy haríamos la película igual porque en ese momento estábamos con mucha presión y muchas ganas de hacerla, y creo que una cosa que ha pasado que es incómoda es que como los ciclos se repiten y que cuando uno cree que hace pie en otro lado y lo que creía ya debería estar superado no lo está”, dice Puenzo con un tono poco más que reflexivo.

“No la veo como una película que pasó en aquel momento sino es claramente un continuo, el tema con la parábola de ‘La peste’, de Albert Camus, esta cosa de los bacilos que nunca se van del todo, que quedan dormidos en algún pañuelo, y luego despiertan y vuelven a salir, y esto es, de alguna forma, agotador porque hay que volver a pelearla una y otra vez”, asegura.

“La historia oficial” cuenta la historia de una profesora de colegio, casada con un empresario, que adoptaron una niña en los tiempos de la represión, que un día recibe la visita de una Madre de Plaza de Mayo que despierta la sospecha acerca del origen de su “hija del corazón”, situación que despierta el costado más oscuro de su esposo y su propia desesperación al conocer la verdad.

El guión, escrito por el director junto con la inolvidable Aida Bortnik, pone en la mira, por primera vez en el cine nacional y sin medias tintas, la participación civil en una trama difícil todavía de plantear en la vuelta a la democracia y con todas las libertades que esta supone y con la apertura que Raúl Alfonsín impulsó, incluso promoviendo la primera revisión de lo ocurrido en tiempos oscuros.

Para lograr empatía con el público, Puenzo se valió de un elenco irrepetible, encabezado por Norma Aleandro y Héctor Alterio, secundados por Chunchuna Villafañe, Hugo Arana, Guillermo Battaglia, Chela Ruiz, Patricio Contreras, María Luisa Robledo, Jorge Petraglia, Augusto Larreta, Leal Rey y la niña Analía Castro.

“Uno no ve la película como algo del pasado y puede decir ‘¡Qué vigencia tiene esto!’, pero no, es la continuidad, y lo que dijimos en su momento lo estamos diciendo de nuevo, incluso hay personajes que son los mismos, y esta parábola de Camus, que yo había leído antes de hacer ‘La historia…’ y retomé cuando hice ‘La peste’, vuelve una y otra vez, y esa es la real vigencia de la película”, dice.

Puenzo recordó que “con Aida fuimos muy inocentes cuando pensábamos que para hacer esta historia teníamos que observar en perspectiva, pararnos 15 años por delante, cuando suponíamos iba a estar todo reflexionado, masticado y superado, porque vivíamos el entusiasmo de la democracia con (Raúl) Alfonsín, sin darnos cuenta de que era algo ingenuo pensar así”.

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