Como un valioso caleidoscopio de testimonios a cámara, poesía en primera persona desde la voz de Vicente Zito Lema e imágenes contundentes que ahorran cualquier subrayado, transcurre el documental- ensayo de Andrea Testa, colocando el ojo de la cámara en la demonización adolescente por parte de la sociedad, aquella que jamás aparece desde las decisiones económicas o políticas. Y sí, en cambio, en la multitud de informes televisivos dedicados a la más absoluta de las condenas.

Pibe chorro arma y desarma su discurso apropiándose de relatos de docentes, sociólogos, artistas villeros y militantes con el objetivo de desentrañar un tema puntual que termina dejando más preguntas que respuestas. La directora Andrea Testa (corealizadora de La larga noche de Francisco Sanctis) expone voces e imágenes sin escamotear información, diseccionando a una sociedad fragmentada en donde las primeras víctimas son aquellos jóvenes sospechados eternamente por el acoso y la vigilia policial. En ese sentido, el trabajo de Testa no estimula el discurso directo sino que a través de su estructura coral (con varios testimonios relevantes muy otros no tanto) decide multiplicar sus características hacia la búsqueda de una hipótesis que explique el conflicto.

pibe

Como en la mayoría de los documentales-ensayos de cualquier procedencia, el origen de la idea (que no se revelará en este texto) pasa a convertirse en pretexto para reconstruir una película no previamente planificada. Pibe chorro, exhibiendo una extrema toma aérea, digna del “cine de guerrilla, en donde se muestra la división de una sociedad”, y valiéndose del último y emotivo testimonio con su correspondiente coda, expresa su mirada (casi) terminal sobre la descomposición de un mundo.

Pibe chorro. Argentina, 2015. Dirección: Andrea Testa. Duración: 77 minutos. 

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