Algunas de las películas más interesantes del terror de los últimos años, Te sigue (2015), Babadook (2014) o la muy gótica La cumbre escarlata” (2015), pertenecen al subgénero de terror sobrenatural, habitado por fantasmas, espíritus, demonios y otras entidades de ultratumba. Entre los destacadas está justamente El conjuro (2013), cuya secuela hoy nos convoca. Su director, James Wan, es un especialista en la materia, responsable ya de tres sagas exitosas. Sumémosle a esta la de El juego del miedo” (dirigió solo la primera, la única que sirve) y la de La noche del demonio. De hecho, la mayor parte de su filmografía pertenece al género de terror. ¿Qué hará este tipo con Aquaman, su próximo proyecto?

Esta secuela pone nuevamente a la pareja protagónica, el matrimonio de Ed y Lorraine Warren, investigadores de lo paranormal e intermediarios con el mundo de los muertos, ante un nuevo caso que desafía sus habilidades. Tanto este film como el anterior, nos aclaran, están basados en casos reales del archivo del verdadero matrimonio Warren. Sabemos que eso no importa demasiado a la hora de disfrutar una historia de miedo, pero le suma a la mística.

elconjuroDespués de una experiencia muy traumática en Amityville (un caso celebre que ya inspiró otras películas), el matrimonio, y sobre todo Lorraine, se replantea abandonar la práctica antes que su vida se descalabre. No les van a dar mucho tiempo, porque los convocan para un caso difícil y tenebroso en una casa de los suburbios de Londres. Son principios del Tatcherismo, mala época para la clase trabajadora inglesa y encima a la pobre familia que habita la casa la viene a acosar una muy agresiva entidad sobrenatural. Especialmente a la hija menor, víctima recurrente y canal elegido para comunicarse en términos muy poco amigables. Ahí van los Warren entonces, para investigar la veracidad del caso y principalmente ayudar a la familia desamparada der madre abandonada con cuatro hijos.

El relato se toma su tiempo para establecer los hechos, y preparar la escena. Toda la primera hora, previa al encuentro de los investigadores con el caso, se van mostrando en paralelo, por un lado, los progresivos y cada vez más graves ataques a la familia inglesa y, por otro, el acoso que va sufriendo Lorraine de otra entidad, que quedó fijada a ella desde su último caso, y que se reserva un buen lugar en la trama final.

Wan acá no inventa nada, pero maneja muy bien todos los recursos. Movimientos de cámara que muestran, escamotean o insinúan, luces y sombras, fueras de foco y fueras de campo, un papel preponderante de la banda sonora, y pequeños signos que van preparando las apariciones. Todo hábilmente distribuido para un resultado efectivo.

Y si querían miedo, que para eso estamos, van a tener miedo. Esa horrible y maravillosa sensación se presenta en más de una ocasión para el goce masoca que el diletante del género reclama. Es cierto también que hay algo de sensiblería y un par de escenas medio grasas, pero que no molestan mayormente.

El terror sobrenatural siempre está volviendo. O más bien, a veces descansa, pero, por suerte, nunca se va del todo. Como los fantasmas.

EL CONJURO 2
The Conjuring 2. Estados Unidos. 2016
Dirección: James Wan. Intérpretes: Vera Farmiga, Patrick Wilson, Madison Wolfe, Frances O’Connor, Lauren Esposito, Benjamin Haigh, Patrick McAuley, Simon McBurney y Franka Potente. Dur: 133 minutos.

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