Venganza se escribe con años de resentimiento, dolor y una sed de revancha que apenas soportan las costuras de los trajecitos ajustados alla Cocó Chanel que luce Tilly Dunnage (brillante Kate Winslet, siempre), tan desconcertantes como un ovni en Dungatarun, un pueblito polvoriento a donde llega la modista, formada en las altas casas de moda de Paris pero que en el fondo, sigue siendo una dura hija de la Australia profunda.

Singer en mano, Tilly está dispuesta a averiguar si efectivamente mató a un niño cuando ella misma era una mocosa -por lo que prácticamente se la expulsó del lugar y terminó en un internado en la capital-, también vuelve para recuperar la relación con su desquiciada madre (Judy Davis, otra infalible) y claro, a hacerles pagar a fuerza de desparpajo y buenos diseños a los buenos y conservadores habitantes de ese pueblo de mierda, que soporta el maltrato a las mujeres, condena a los diferentes y permite todo tipo de injusticias.

Kate-Winslet-El-poder-de-la-moda

Así que la historia avanza en los descubrimientos, en la comprobación de que nada cambió demasiado, que los villanos de cabotaje siguen estando ahí aunque más viejos, que en el medio de la porquería se puede encontrar algo parecido al amor (está bien el galán Liam Hemsworth) y que los vestidos pueden ser un buen argumento para poner en tensión a esa miserable sociedad microscópica.

La directora australiana Jocelyn Moorhouse, recordada por La prueba y que después saltó a Hollywood en donde hizo Amores que nunca se olvidan (con Winona Ryder) y En lo profundo del corazón (con Michelle Pfeiffer, Jessica Lange y Colin Firth), vuelve después de 15 años con una comedia vitriólica, un spaghetti western aggiornado, una vendetta a ritmo de thriller y así. Cualquiera de las definiciones se ajusta a El poder de la moda y todas juntas también, porque más allá del impacto de los colores de un vestuario desatado que contrasta explosivamente con la aridez del paisaje (y de los habitantes de Dungatarun), del vistoso contraste del artificio, la película no coquetea sino que se sumerge en todos los géneros y no se decide por ninguno, lo que no está mal si el empalme fuera preciso, pero no, lo que sucede es que hay un notorio desbalance que desconcierta y que más allá de varios aciertos, deja la sensación de una oportunidad perdida.

EL PODER DE LA MODA

The Dressmaker, Australia, 2015.
Dirección: Jocelyn Moorhouse. Intérpretes: Kate Winslet, Liam Hemsworth, Hugo Weaving, Sarah Snook y Judy Davis. Guión: P.J. Hogan y Jocelyn Moorhouse, basado en la novela de Rosalie Ham. Fotografía: Donald McAlpine. Música: David Hirschfelder. Edición: Jill Bilcock. Duración: 118 minutos.

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