Peleá por tu derecho a la fiesta”, cantaban los Beastie Boys. Y eso es lo que deciden hacer las chics de Kappa Nu, las nuevas vecinas/enemigas de la pareja protagónica, que ya había sorteado con éxito, pero no sin dificultad, la vecindad de una fraternidad de muchachos. La pareja recordemos, está integrada por Seth Rogen y Rose Byrne, dos nombres recurrentes de la nueva comedia americana, que para hacernos los académicos, ahora vamos a llamar NCA.

La fórmula se repite en parte, esta vez reemplazando fraternidad de universitarios fiesteros por equivalente (y no tanto) femenino: una recién inaugurada “Sorority” que, después de intentar unirse a una ya establecida, renuncia a la misma cuando se viene a enterar que solo las fraternidades masculinas disfrutan del privilegio de poder organizar fiestas, que a las chicas se les niega. Así, como primer acto de rebelión, fundan la primera Sorority con derecho a la parranda, con tan buena puntería que vienen a instalar su cuartel general en la casa de al lado de la sufrida y desastrosa pareja protagónica. Como colaborador externo de las chicas, se viene a sumar Zac Efron, ex líder de aquella hermandad, quien, como bola sin manija y necesidad de que lo valoren, les aporta su consejo y experiencia en aquel mundo un poco alegre, un poco espontaneo y un poco descerebrado.

nb_xkSi el truco funcionó para la primera, no vamos a cambiarlo para la segunda. Y aquí vamos con los esperados chistes gruesos y situaciones incómodas y/o humillantes que, entre otros tópicos, incluyen referencias pop, consoladores, toneladas de porro, vómitos, chistes de judíos (hechos por judíos, claro), chistes de pijas y tampones usados. Nada de esto es revolucionario a esta altura, ya que desde el establecimiento en el mainstream de la NCA, este humor es la norma. Lo cual, claro, no quita su efectividad, que sus realizadores e intérpretes se muevan en él mismo como peces en el agua, y que uno no termine riéndose como un marrano ante cada nueva barbaridad que atestigua.

Las chicas solo quieren divertirse” cantaba Cindy Lauper. Y la película da fe, pero también da cuenta de que no necesariamente quieren divertirse de mismo modo que los chicos. Por eso todo el asunto del baile del caño, las camisetas mojadas y el perreo, tan caro a la testosterona, no les causa mucha gracia a esta chicas, que quieren festejar a su manera, libres de la obligación de complacer la mirada masculina.

El nuevo elemento, entonces, que esta secuela viene introducir, es un mensaje anti-sexista donde las chicas no quieren someterse a ser un elemento decorativo y/o utilitario en la fiesta autorizada de los muchachos. Se puede decir que dicho mensaje es tomado de una manera un poco liviana, pero está planteado claramente. Y tampoco es que esta comedia, incorrecta pero bastante amable, pretenda la lucha contra el patriarcado ni mucho menos. Lo que Vecinos 2, en medio de su seguidilla de gags, propone es algo mucho más sencillo, y (que debiera ser) digerible para cualquiera: que todos tenemos derecho a hacer nuestra propia fiesta.

BUENOS VECINOS 2
Neighbors 2: Sorority Rising. Estados Unidos. 2016.
Dirección: Nichollas Stoller. Intérpretes: Seth Rogen, Rose Byrne, Zac Efron, Chloë Grace Moretz, Ike Bariholtz, Kiersey Clemons, Beanie Feldstein y Clara Gallo. Guión: Andrew Jay Cohen, Brendan O’Brien, Nicholas Stoller, Evan Goldberg y Seth Rogen. Fotografía: Brandon Trost. Música: Michael Andrews. Edición: Zene Baker, Peck Prior y Michael A. Webber. Duración: 92 minutos.

Compartir

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here