Es larga y soporífera la tradición del cine industrial francés con el vodevil que depende de un texto y de una puesta teatral. Jean Renoir, el más sabio de los cineastas galos del período clásico, construyó algunas de sus ficciones desde su origen teatral pero con una puesta cinematográfica moderna, aferrada a un montaje invisible, en donde los parlamentos terminaban siendo sometidos a “las reglas del juego” que proponía la autonomía de un lenguaje ya fundado en la etapa muda.

La tradición continuaría con el paso de los años a través de esas películas con personajes encerrados en uno o dos interiores disertando sobre conflictos inesperados o cotidianos que colocaban en trance a las criaturas de ficción.

nuestras-mujeresEn los 80 fue el éxito de Tres hombres y un biberón de Coline Serreau, una década y media después La cena de los tontos (o de los boludos) de Francis Veber y ahora le toca a Nuestras mujeres del discreto cineasta y también actor Richard Berry. Las tres, no es casual, parten de textos escritos para su origen en las tablas, las dos primeras tuvieron sus remakes estadoudinenses y las dos últimas fueron adaptadas por teatristas locales con actores exitosos y de amplia repercusión. Más aun, la versión teatral local de Nuestras mujeres se presenta desde hace meses con los protagónicos de Francella, Marrale y Arturo Puig.

Este extenso prólogo corrobora los escasos aportes al cine de la película de Berry, expresada desde un trío protagónico de amigos adictos al póker que, frente al atraso de uno de ellos, se enteran que el recién llegado asesinó a su mujer. La bandeja está servida para el lucimiento de los intérpretes y de la voracidad que propicia la dictadura de un texto teatral convertido en material cinematográfico. Las máscaras empiezan a derrumbarse desde los iniciales arrestos misóginos y los gags verbales que propone la escritura previa. El espacio off no existe o, en todo caso, el director confunde el fuera de campo con el sonido que amerita una puesta deudora del teatro.

En un momento, pasada la hora de película, la trama se convierte en un radioteatro de la vieja guardia donde la narración se somete definitivamente al texto, empujado con sus correspondientes vueltas de tuerca que apuran el desenlace.

Cine-teatro o teatro-cine fatigado desde esforzada labor interpretativa (Auteuil, Lhermitte y Berry), quienes cargan con una sobrecarga excesiva que poco y nada le debe al lenguaje del cine. Cuando surgen los créditos finales solo allí se descubre que se estuvo frente a un film y no ante un escenario rutinario con su correspondiente telón.

NUESTRAS MUJERES
Nos femmes. Francia/Bélgica, 2015.
Dirección: Richard Berry. Intérpretes: Daniel Auteuil, Richard Berry y Thierry Lhermitte. Guión: Richard Berry y Eric Assous, basado en la obra teatral de Assous. Fotografía: Thomas Hardmeier. Música: Christophe Julien. Edición: Mickael Dumontier. Diseño de producción: Daniel Delume. Duración: 95 minutos.

Compartir

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here