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Qué tienen en común una niña de una escuela rural de la provincia de San Juan con otra niña de una escuela privada de Capital Federal? ¿Cómo funciona el sistema educativo en contextos sociales tan diferentes? ¿Qué marcas les dejará la infancia para siempre? Las respuestas se van gestando a lo largo del nuevo documental de Eduardo de la Serna (Reconstruyendo a Cyrano), donde aborda la infancia y las dificultades del crecimiento en una sociedad desigual.

Dividido en doce secuencias -que comprenden los meses del año-, el film retrata la experiencia de dos niñas de seis años que empiezan la escuela primaria. Gaby asiste a una escuela rural de la localidad de La Ciénaga, provincia de San Juan; y Morena concurre a una escuela privada de la Capital Federal. Ambas comienzan su instancia de socialización de maneras muy distintas: mientras la primera vive en una zona humilde, con carencias económicas y rodeada de la naturaleza; la segunda está sobre estimulada, acomodada económicamente y sujeta al ritmo de la ciudad. Por ende, las demandas familiares y expectativas sociales sobre cada una de ellas, también será diferente.

“La infancia y la educación son dos temas que siempre me interesaron, comenta el realizador. Los niños más pequeños suelen reflejar con transparencia la atmósfera que se respira en la sociedad en que viven, tanto sea para mostrar disvalores como la competencia, la violencia, la crueldad, como para exponer los valores; la solidaridad, la sinceridad, el afecto. Me propuse que los niños funcionaran como un espejo de la sociedad presente y la sociedad por venir, en dos ámbitos muy diferentes entre sí que de alguna manera resumieran la inequidad en que se desarrolla el mundo”.

La-inocenciaDe la Serna contrapone dos realidades disímiles para enfatizar la dicotomía campo-ciudad en relación al sistema educativo y a los condicionamientos externos que pesan sobre los chicos. Cercano a las características del documental de observación, el realizador parece no intervenir sobre aquello que registra, apenas se lo escucha o participa. Enciende la cámara y capta la realidad que se desarrolla frente a ella de forma espontánea. Así, se introduce en las aulas, en sus espacios lúdicos y en sus hogares, logrando un clima de confianza con las protagonistas, quienes le brindan toda su naturalidad y frescura.

El film apela a un discurso concientizador sobre el rol de la familia en el proceso primario como base constitutiva del sujeto. La función de los niños como “ese espejo”, al que apunta el realizador, se vuelve una constante a lo largo del relato. El énfasis está puesto en las paradojas de un sistema educativo con políticas muy disímiles.

La inocencia, premiada como el mejor proyecto “work in progress” del Festival UNASUR 2013, brinda una mirada comprometida y sensible ante la complejidad de una etapa llena de miedos y preguntas; como la que une a Gaby y Morena al observar la lluvia sin entender por qué cae.

Estreno exclusivo en el cine Gaumont Incaa Km O.

3ojookLA INOCENCIA
La inocencia. Argentina, 2013.
Dirección y guión: Eduardo de la Serna. Intérpretes: Morena Jaramillo, Gabi Oviedo. Duración:98 minutos.

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