Cuarto trabajo de la realizadora Mariana Arruti (entre ellos, el gran documental Trelew), a diferencia de los films anteriores, la búsqueda en El padre remite a una mirada personal, escarbando en un pasado familiar construido desde la ausencia paterna. Arruti emplea testimonios a cámara pero en esta ocasión, como no suele ocurrir en el género, esas palabras aparecen acompañadas por escenas donde se reconstruyen los años 60 y 70 desde la militancia en el PC del papá de la directora. Pero la complejidad del relato es aún mayor: se parte de la aseveración de que el personaje ausente falleció debido a un accidente ferroviario cuando desde el mismo inicio la directora intuye y sospecha que no es así.

Efectivamente, El padre está construido como un relato de investigación, casi de características policiales, en donde la primera parte actúa como presentación del conflicto acomodado a una supuesta verdad absoluta. Como en las tramas detectivescas, el punto de vista empieza a abrirse a otros personajes, conformando un  rompecabezas que la directora –presente en las imágenes- deberá ir desovillando para llegar a ciertas conclusiones sobre su caso personal. O, tal vez, para no arribar a ninguna de esas conclusiones, sin poder responder las preguntas del inicio.

el-padreEl padre recorre los años 60 y 70 desde testimonios familiares, laborales y de militancia política de un personaje ausente. En ese punto, las cabezas parlantes emocionan a través de las palabras y de los recuerdos por el que no está. En fuera de campo, como casi en todo este documental-ficción, permanece la directora, escuchando los textos, armando su propio rompecabezas familiar, intentando responderse esas preguntas construidas a través de las piezas sueltas que dejó un pasado.

Monte Hermoso es la geografía principal que le sirve a la cineasta para volver a una época donde los datos y las informaciones, también la versión oficial sobre la muerte de su papá, empiezan a descartarse ante el surgimiento de otras voces y otros rostros igualmente invadidos por los interrogantes y las preguntas.

El padre, en ese sentido, abre puertas, plantea enigmas, cruza lo público y lo privado y aquello familiar con el contexto político y social de entonces. Escapa de las convenciones habituales en esta clase de registros, logrando diluir las fronteras entre el documental y la ficción. Describe un caso individual para comprender una época determinada. También en sentido inverso.

3ojookmedio.jpgEL PADRE
El padre. Argentina, 2016.
Dirección: Mariana Arruti. Guión: M. Arruti y Debora D´Antonio. Producción: María Pilotti. Música: Bernardo Baraj. Fotografía y cámara: Manuel Muschong. Sonido: José Caldararo. Montaje: Marisa Montes. Dirección de arte: Mariana Petrini. Con Emma Gil, Manuel Martínez Sobrado, Franco Jeremías Lara Arruti, Nadia Schmiedt , Vanina Aybar. Duración: 72 minutos.

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