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En los quince minutos iniciales de Los inocentes se aclaran algunas cuestiones del tratamiento dramático y del tono elegido por el director Mauricio Brunetti para contar su historia. Y esto, más que otras zonas narrativas, se relaciona con el trabajo actoral de Lito Cruz como el señor Güiraldes: eufórico en el porte y los decibeles en su voz, inclinado a la exhibición de sus maldades, exhuberante en sus rasgos tiránicos de pater familias abochornado por el retorno de un hijo no pródigo.

Los inocentes establece un arco temático dividido en dos: por un lado, la historia familiar, y por el otro, el contexto cruel pos abolición de la esclavitud al que gobernante de la finca La Mercedaria hace oídos sordos. En efecto, en el ida y vuelta argumental, la segunda parte del film se inclinará por agregar la historia de una mujer fantasma que retorna desde su mortuoria esclavitud para tomarse venganza.

Pero también, desde el uso de la temporalidad en el cine, la película se maneja entre el pasado y el presente, con el personaje central como sujeto conductor al que se suma su sumisa esposa (Beatriz Spelzini) con su defensa a ultranza del poder de la iglesia, y más tarde, el retorno del vástago (Ludovico Di Santo) y su joven esposa (Sabrina Garciarena).

inocentesPues bien, los rubros técnicos funcionan a la perfección y hasta subyacen algunos momentos en donde la luz y la música adquieren un fuerte protagonismo, como el diseño de producción que reconstruye una época determinada establecida desde la diferencia entre amos y esclavos.

Sin embargo, los puntos flacos del film, por momentos, se imponen con un excesivo peso dentro de la historia: ciertas inestabilidades del relato, una puesta en escena refractaria del realismo más exacerbado de connotaciones históricas, personajes sumergidos en trazos arquetípicos sin contradicciones, diálogos impetuosos que remarcan el conflicto.

En esa zona que constituye el verosímil cinematográfico (junto a sus riesgos) la película pierde más de una batalla al recaer más de una vez en una letanía narrativa casi sin posibilidad de retorno.

Construida desde su euforia dialéctica, Los inocentes presenta todas las cartas del mazo en la primera mano sin esconder ninguna y así poder abrigarse a una mínima sutileza en su posterior desarrollo.

2ojookmedio.jpgLOS INOCENTES
Los inocentes. Argentina, 2016.
Dirección: Mauricio Brunetti. Guión: M. Brunetti y Natacha Caravia. Producción: M. Brunetti y Fernando Sokolowicz. Fotografía: Hugo Colace. Música: Emilio Kauderer. Sonido: José Luis Díaz. Montaje: Elena Ruiz. Intérpretes: Lito Cruz, María Nela Sinisterra, Beatriz Spelzini, Sabrina Garciarena, Ludovico Di Santo, María Eugenia Arboleda, Stella Delphino, Tomás Diaz. Duración: 101 minutos.

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