Durante mucho tiempo, el escaso elemento de terror que podía encontrase en el cine argentino venía con intenciones cómicas, o sin la intención pero con esos mismos resultados, lo cual es peor. Pero tomarse el terror en serio es algo que en nuestra cinematografía recién empezó a verse con frecuencia desde fines de los 90 y principios del nuevo siglo con directores que además son fans, que respetan el género, conocen su historia, sus reglas y posibilidades. Nombres como Daniel de la Vega, Valentín Diment o Fabián Forte, todos ellos con películas estrenadas o por estrenarse este año. Pero tomarse el género en serio no es lo mismo que abordarlo de manera pomposa, grandilocuente o declamatoria, porque entonces el efecto es exactamente el opuesto. Ecuación, los malditos de Dios es una película que presenta estas mismas características y paradójicamente, o más bien justamente, eso es lo que le resta seriedad.

El segundo film de Sergio Mazurek podría encuadrarse en lo que en el infinito mundo de los sub-géneros se denomina Terror Bíblico: historias, personajes y entidades sacadas de la mitología judeo-cristiana. Como para tener referencias algunos ejemplos extranjeros relativamente recientes podrían ser Legión (2010) o El rito (2011).

ecuacionEl protagonista aquí es el Dr Hermes Vanth (suponemos aquí un homenaje al Elmer Van Hess de Narciso Ibáñez Menta), un médico al que los pacientes se le están muriendo como moscas. Lejos de tratarse de un caso de mala praxis parece más bien una racha incontrolable y ajena a la explicación científica. El doctor va descubriendo que la muerte lo persigue y lo rodea, y empieza a ser testigo de muertes aleatorias de desconocidos a su alrededor hasta alcanzar también a sus seres queridos. En esa seguidilla de catástrofes detecta la presencia de un misterioso personaje que está siempre en el lugar de los hechos. Investigando descubre involucradas a ciertos personajes de origen sobrenatural llamados Heraldos, condenados por Dios a ser testigos de las muertes humanas y a un grupo secreto que mediante complicadas ecuaciones matemáticas pretende seguir sus movimientos.

La idea formulada parece interesante, o por lo menos con posibilidades, pero su ejecución no acompaña y la malogra con diálogos imposibles, actuaciones inverosímiles (de actores que sin embargo hemos visto en mucha mejor forma) , giros arbitrarios y la tendencia a explicar todo lo que pasa con largas parrafadas. La vuelta de tuerca que vendría a coronar la historia lejos de ser sorpresiva ya se ve venir desde la mitad de la película.

Se nota que hay un conocimiento del género y una intención de general atmósferas inquietantes, que a veces son logradas pero que en general son estropeadas en escenas que bordean el ridículo. Como cuando al pobre doctor se le empiezan a cruzar y hasta llover literalmente los cadáveres a su paso.

Dentro del terror crear un verosímil y hacer que el espectador entre en el código y acepte ese universo que se le plantea no es algo simple ni sencillo. Los fans del género suelen venir predispuestos, pero hasta al más voluntarioso le cuesta cuando se lo ponen difícil, y un destino de comicidad involuntaria es uno de los peores que le puede tocar a una película de este tipo.

2ojookmedio.jpgECUACIÓN, LOS MALDITOS DE DIOS
Ecuación, los malditos de Dios. Argentina. 2016.
Dirección: Sergio Mazurek. Intérpretes: Carlos Echevarría, Roberto Carnaghi. Marta Lubos, Paula Siero, Verónica Intile, Jorge Booth. Guión: Guillermo Barrantes. Fotografía: Leonel Pazos Scioli. Edición: Guille Gatti, Martín Blousson. Música: Pablo Isola, Mariano Pirato Mazza. Duración: 86 minutos.

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