"La joven Sophie Bell", de Amanda Adolfsson.

La segunda edición del Festival de Cine Nórdico, que reúne obras de Suecia, Dinamarca, Noruega y Finlandia, se lleva a cabo hasta el miércoles en Buenos Aires con una programación de títulos que da cuenta de la riqueza y diversidad del cine producido en esa región europea, y la presencia de la directora sueca Amanda Adolfsson, autora de La joven Sophie Bell, y Josefin Asplund, una de las protagonistas del filme danés El círculo.

En una entrevista que mantuvo con Télam en la embajada de Suecia, en la zona porteña de Puerto Madero, la directora del drama La joven Sophie Bell señaló que “a rasgos generales, en Suecia las directoras intentan contar historias diferentes porque ponen como protagonistas a mujeres. En ellas, la mujer pasa a ser el sujeto y no el objeto y puede contar su propia historia. Sin embargo, creo que es importante tener diversidad, no sólo femenina-masculina, sino una diversidad social y cultural que incluya también, por ejemplo, a a los inmigrantes”.

Organizado por la Fundación Cinemateca Argentina y las embajadas de Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia, el segundo Festival de Cine Nórdico se está llevando a cabo en el BAMA Cine Arte (avenida Roque Sáenz Peña 1150), con ocho largometrajes inéditos en Argentina, una muestra representativa de la gran diversidad del nuevo cine producido en la región nórdica del continente europeo.

Mujeres con camisas de hombres demasiado grandes (Noruega), de Yngvild Sve Flikke, Abandonada pero feliz (Noruega), de Charlotte Blom, El Esgrimista (Finlandia), de Klaus Härö, Corazón silencioso (Dinamarca), del experimentado Bille August, Una segunda oportunidad (Dinamarca), de Susanne Bier, La Comadrona (Finlandia), de Antti J. Jokinen, son algunos de los filmes que se verán hasta el miércoles.

A ellos se suma el atractivo largometraje de Adolfsson, La joven Sophie Bell, que protagonizan Felice Jankell y Hedda Stiernstedt, un drama de tono policial que narra el viaje de transformación personal de la joven protagonista, que busca en una Berlín agitada y seductora -casi como una investigadora secreta- las razones ocultas que condujeron a Alice, su mejor amiga, al suicidio.

“Hay muchas historias de suicidios en la región y mucha gente se pregunta por qué ocurre eso si nuestros países están tan bien económicamente. De hecho hay un porcentaje bastante alto entre los jóvenes. Por eso es un tema importante para retratar. Sucede que Suecia es un país con un muy buen clima en verano, pero los seis meses siguientes son de total oscuridad, y eso quizás pueda ser la razón de casos depresión y tristeza intensa”, estimó la cineasta.

Adolfsson señaló que la protagonista de su película “quiere dejar su pueblo y vivir la vida en la gran ciudad. Sophie necesitaba un viaje de transformación como ese. Tanto ella como Alice van muy unidas, parecen ser la misma persona, pero son muy diferentes. Y Sophie necesitaba encontrar su verdadera esencia y por eso era bueno que Alice desapareciera para que ella pudiera encontrar su lado salvaje”.

“Cuando empecé a pensar en la película pensé en un melodrama, pero luego me di cuenta que es muy difícil meterse en la cabeza de cada personaje y sentir sus emociones, especialmente en una situación de duelo como esta. Quería encontrar algo que llevara a Sophie a conocerse más. Ahí surgió la idea del misterio que rodea a la muerte de Alice, especialmente el misterio que rodea a un suicidio”, explicó la directora.

“Quería estar muy cerca de Sophie todo el tiempo. El director de fotografía y yo tratamos de mantenernos lo más cerca posible de ella. Además, me gustaba retratarla en cámara lenta porque siento que de esa forma el tiempo flotaba”, señaló Adolfsson en relación a la belleza de la puesta en escena y las imágenes que ofrece su filme.

Sin embargo, aclaró que trabajó “con la idea de contrastes. Quería que las imágenes fueran hermosas pero que por debajo los sentimientos fueran más densos. Por eso el contraste entre la imagen y el sonido, mucho más presente para poder captar esos sentimientos oscuros”, añadió la cineasta, que además buscó “captar las sensaciones que corresponden a esa belleza, libertad, lujuria y sexo que acompañan a la juventud de las protagonistas”.

En relación al género policial, que su película bordea en muchos aspectos, Adolfsson sostuvo que en la actualidad “está emergiendo el género policial nórdico, con muchas adaptaciones de libros. Son muy populares y creo que eso se debe a que nuestra sociedad es tan conocida por ser tan prolija y ética que la audiencia necesita saber qué hay por debajo de ello y pide que sea plasmado en la pantalla”.

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