La actriz estadounidense Carrie Fisher, famosa por interpretar a la Princesa Leia Organa en la saga La Guerra de las Galaxias, murió hoy a los 60 años, tras sufrir un infarto agudo el viernes último, mientras viajaba de Londres a Los Ángeles.

Nacida como Carrie Frances Fisher era hija de la actriz Debbie Reynolds y del cantante Eddie Fisher, una pareja famosa en Hollywood, cuya ruptura amorosa fue muy comentada, cuando él tuvo un publicitado romance con Elizabeth Taylor.

En 1987, Fisher escribió el relato con referencias a esta famosa ruptura. “Postals of the Edge”, que rápidamente se convirtió en un bestseller acerca de una actriz quebrada que intenta reconstruirse tras una sobredosis y tres años después de la aparición del libro llegó su adaptación al cine, que aquí se conoció bajo el título Recuerdos de Hollywood, y contó con dirección de Mike Nichols y protagónicos de Meryl Streep y Shirley MacLaine.

En 2008 publicó “Wishful Drinking”, basada en un unipersonal del mismo nombre y recientemente sus memorias, a propósito de su participación en La Guerra de las Galaxias, titulada “The Princess Diarist”, y tanto en sus apariciones públicas como en sus escritos siempre habló de sus adicciones.

Tras el divorcio de sus progenitores, se separó de su padre durante décadas hasta que se convirtió en su cuidador antes de su muerte en 2010, mientras que mucho antes, en 1973 y cuando tenía 15 años, apareció por primera vez en un escenario junto a su madre, en una reposición en Broadway del musical “Irene”.

En 1975 debutó en el cine con la comedia Shampoo, en el reparto detrás de Warren Beatty, Julie Christie y Goldie Hawn, pero el filme que le daría fama internacional fue sin duda La Guerra de las Galaxias (1977), de George Lucas,

Su papel de la princesa Leia Organa, del planeta Alderaan, le valió prestigio pero no la capacidad para enfrentar otros papeles, con excepción de un puñado de telefilmes, y así fue que en 1980 volvió a la saga en El imperio contraataca, esta vez dirigida por Irving Kershner.

En todas estas producciones, y en las escenas que compartía con Harrison Ford, Fisher, que soportaba en silencio la incomodidad de su peinado con rodete, debía subirse a un practicable para no resultar demasiado imperceptible frente a la talla de Harrison Ford.

El prestigio cosechado en la saga de Lucas le permitió aparecer en Los hermanos caradura, de John Landis, Under the Rainbow, de Steve Rush; y poco después en la secuela El regreso del Jedi (1983), de Richard Marquand para desde entonces alternar filmes menores con telefilmes.

Recién en 1986, tuvo la suerte de ser dirigida por un cineasta de fuste como Woody Allen, en Hannah y sus hermanas, junto a Mia Farrow, Dianne West y Michael Caine, componiendo a April, una de las hermanas del título, pero fue una excepción a la regla.

Le siguieron numerosos telefilmes y participaciones como invitada en series, hasta 1987, cuando apareció en la comedia episódica Amazonas en la luna, de varios directores, en su caso el segmento “Reckless Youth”, de Joe Dante.

De esa etapa solo sobresalió en Cuando Harry conoció a Sally (1989), de Rob Reiner; Sopa de jabón (1991), de Michael Hoffman; Esta es mi vida (1992), de Nora Ephron; a la que siguieron numerosas apariciones en televisión y en cine.

De esta última etapa se destacó en Polvo de estrellas (2014), de David Cronenberg, Star Wars: El despertar de la fuerza (2015); fue la voz en off de Angeles en la serie “Padre de familia”, igual que la de Leia Organa en el videogame “Lego Star Wars: El despertar de la fuerza”, y finalmente volvió a ser la princesa en Star Wars Episodio VIII, de Rian Johnson, cuyo estreno está previsto para finales de 2017.

Fisher luchó contra la dependencia al alcohol y las drogas en la década del 80, época en que convivió por un año junto al cantante Paul Simon, y en 1991 conoció al representante de actores Bryan Lourd, con quien ese año tuvo una hija, Billie Catherine Lourd, y de quien se separó en 1994.

Fuente: Télam

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