Internet, en su revolución incansable, no sólo conecta a personas de todas partes del mundo –con los beneficios y riesgos que eso pueda implicar- sino que permite lo que antes no hubiera pasado de locura optimista: la realización de una película con los pequeños fondos de muchas personas. De esta manera, a través del micromecenazgo –más conocido en inglés como crowdfunding-, la directora Anna Bofarull (Hammada) logró debutar en la ficción abordando la fibromialgia, una enfermedad que la toca muy de cerca porque la padece su madre.

Julia (Montse Germán) es una exitosa violonchelista que dedica cuerpo y alma a la música a la vez que deja de lado sus vínculos sociales y sentimentales. Sin embargo, su cuerpo deja de responderle, los dolores hasta ahora esporádicos se transforman en crónicos y amenazan su carrera, ya que le impiden tocar con normalidad. Los médicos la diagnosticaron con fibromialgia, enfermedad sin causas conocidas ni cura. Sólo le queda intentar aliviar el dolor y reformular sus relaciones afectivas.

Lo mejor de la película no es la historia –que tiene algunos tintes borgeanos- sino el marco en el que se desarrolla. La banda sonora funciona como columna vertebral y la fotografía, con sus colores apagados y suaves, transmite mejor las emociones de los personajes que los propios actores. El guión, por otro lado, se hace innecesariamente extenso a través de repeticiones y el ritmo lento. No explora prácticamente nada nuevo fuera del planteo específico de la enfermedad y los giros dramáticos se vuelven previsibles –además de agregar, a veces, más drama del que hace falta-. La orgullosa protagonista pertenece a un grupo selecto y sus motivaciones llevan a que la empatía sólo pueda alcanzarse a través de su dolor.

Posiblemente no sea la película más entretenida de la semana, ni la más interesante. Pero, más que mi opinión –o la de cualquier crítico-, queda ver qué opinan los que pusieron sus esperanzas y su dinero en la producción. Si ellos se sienten satisfechos, todo habrá valido la pena.


SONATA PARA VIOLONCHELO
Sonata per a violoncel. España. 2015.
Dirección y guión: Anna Bofarull. Intérpretes: Montse Germán, Juanjo Puigcorbé, Jan Cornet, Marina Salas, Josep Maria Blanco, Fermí Reixach, Harris Gordon, Christian Stamm, Maite Buenafuente, Joan Negrié, Mapi Galán, Paula Kortis, Xavi Siles, Ivana Miño. Música: Gerard Pastor. Director de fotografía: Àlex Font. Dirección de arte: Sebastian Vogler. Montaje: Diana Toucedo. Sonido: Lars Helmert y Dani Zacarías. Violonchelo: Lluís Claret. Orquesta: Furius Music Orchestra. Duración: 107 minutos.

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