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Saquen una hoja, tema a escribir: la vaca”. Esa frase transformada en un mito escolar, lleva la certeza de haber sido lo menos motivadora posible a la hora de inspirarnos. Frente al cine sucede algo similar cuando se trata de escribir sobre películas con animales como protagonistas. Del país galo llegó primero La vaca y el presidente (2000) de Philippe Muyl y ahora No se metan con mi vaca (La Vache) segundo film de Mohamed Hamidi luego de La Tierra (2012) donde comenzó a tratar, superficialmente, los vínculos e intercambios culturales entre parisinos y argelinos. Un tema con el que vuelve a insistir, pero con vaca de por medio.

Fatah (Fatsah Bouyahmed) es un humilde granjero argelino que vive en un pueblo junto a su esposa, dos hijas pequeñas y su amada vaca, Jacqueline. Él sueña con llevarla a participar del concurso que organiza el Salón de la Agricultura en París. Sorpresivamente llega una carta con una invitación para que Fatah pueda llevar a cabo su viaje. El pueblo ayuda con los gastos y la travesía comienza. Luego de cruzar en barco a Marsella recorrerá a pie toda Francia hasta llegar al destino tan ansiado. La travesía se volverá una gran aventura para Fatah y Jacqueline.

Bajo el formato de una road movie bovina (si se me permite el neologismo), la película aborda un viaje que parte del paisaje árido y rural de un pueblo de Argelia para adentrase en un país como Francia desde donde atravesarán varias ciudades hasta llegar a París. Durante el largo y accidentado recorrido, Farah irá intercambiando costumbres con distintos lugareños que le brindan hospitalidad y apoyan su deseo. La travesía no sólo se presenta como un reto para el protagonista sino también para su familia y los habitantes de su pueblo, quienes acostumbrados a una vida inactiva y apacible, lo siguen a través de las fotos que envía o desde el aula de un colegio donde siguen sus pasos.

El personaje de Fatah (muy bien interpretado por Bouyahmed) tiene todos los tópicos necesario para cautivar al espectador: simpático, sensible, ingenuo, familiero, buenazo y amante de los animales. Si se apuesta a esa clase de empatía, el relato de Hamidi redobla la apuesta para hablar muy livianamente de las relaciones entre argelinos y francés, su intercambio cultural, la tolerancia y la pacífica convivencia que, en actualidad, pueden mantener, como para dejar contentos a todos. Con la misma liviandad, el realizador muestra el uso comercial de los medios periodísticos y televisivos que cubren la travesía transformando a Fatah en un personaje mediático y feliz.

Bajo esas premisas, No te metas con mi vaca es un comedia sencilla, liviana y entretenida a la que no se le puede exigir nada más que eso.

 

NO SE METAN CON MI VACA
La vache. Francia, 2015.
Director: Mohamed Hamidi. Guión: Alain-Michel Blanc, Fatsah Bouyahmed, Mohamed Hamidi. Música: Ibrahim Maalouf. Fotografía: Elin Kirschfink. Intérpretes: Fatsah Bouyahmed, Lambert Wilson, Jamel Debbouze, Christian Ameri, Fehd Benchemsi, Malik Bentalha, François Bureloup, Abdellah Chakiri, Catherine Davenier, Pierre Diot, Amal El Atrache. Duración: 91 min.

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