En la isla secreta de Temisqueira, Diana (Gal Gadot), la princesa de las amazonas descubre su potencial como guerrera a partir de la misteriosa caída de una avioneta. Entrenada desde muy pequeña y con ansias prematuras de dedicarse a la lucha, la jovencita ya se destacaba del resto de la comunidad debido a estas características. Sin embargo, su madre, la Reina de la Amazonas, oculta un secreto que aún no puede revelar pero que cambiará el destino de la pequeña niña.

A partir de una fotografía en la que se ve a Diana junto a sus compañeros de aventura, el film está organizado como un gran flashback, y ese ese recurso el que dota a toda la película de un sentido conmemorativo especial, otorgándole nostalgia y sentimentalismo al proponer una mirada contemporánea de la heroína, pero sobre las bases estructurales de aquella que interpretara alguna vez Lynda Carter.

La figura de la Mujer Maravilla ha sido versionada por diferentes directores y géneros a través de los años, pero a pesar de las diferencias (lógicas) en la representación, hay una serie de rasgos esenciales que prevalecen a pesar de los cambios de época, uno de ellos es, por ejemplo, la preponderancia del universo femenino y la tierna ingenuidad que ronda el rol de la protagonista. Nacida de un cuerpo modelado por arcilla y traída a la vida por el soplo divino de un Dios, Diana, forja su personalidad inocente en consonancia con la misión de la comunidad de amazonas en la que se educó: salvar al mundo de las manos de Ares y, con su muerte poner fin a todas las guerras. ¿Empresa idealista, si las hay, no?

Desde la perspectiva de Diana y con el accidente aéreo del joven espía, la misión de las amazonas ahora tiene una representante que se aventurará a salir de Temisqueira para hacer real el objetivo de la comunidad de las mujeres guerreras. Pero la ingenuidad que la acompaña será el obstáculo más difícil de sortear. La maldad del hombre junto con la muerte de niños y mujeres inocentes hacen que Diana descubra la realidad de un mundo lleno de horrores y malicia.

Es así como teniendo que enfrentar el verdadero estado bélico del mundo, la misión idealista amazónica se ve transformada en el aprendizaje de un nuevo saber: Diana ahora no sólo sabe que no podrá poner fin definitivo a la guerra, sino que, a pesar de su buena voluntad de acción nada se podrá hacer salvo acompañar la lucha desde la fuerza que le dieron sus ancestros, enfrentando el mal del mundo con amor.

Entretenida y con un ritmo atractivo a la hora de narrar, La Mujer Maravilla, se presenta como una de aquellas remakes, que a pesar de no hacer mucho escándalo mediático, permanecerá varias semanas en cartelera dándole batalla a otros tanques de los que es mejor ni hablar.

MUJER MARAVILLA
Wonder Woman. Estados Unidos. 2017.
Dirección: Patty Jenkins. Intérpretes: Gal Gadot, Chris Pine, Robin Wright. Guión: Geoff Johns, Allan Heinberg. Fotografía: Matthew Jensen. Montaje: Martin Walsh. Duración: 141 minutos.

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