Un grupo de personajes -y Álex de la Iglesia entiende por personajes a los desgraciados que representan las desgracias de los tiempos que corren- se juntan fortuitamente en un bar a desayunar. Está la chica infartante sin suerte en el amor, los grises que no aceptan el paso del tiempo, la mujer que gastó sus pocos euros en una maquinita, el hipster solo comprometido con él mismo, el linyera con arranques místicos, un trajeado con problemas conyugales y así. Un paneo rápido por los protagonistas, un par de diálogos como para que quede claro quién es quién y a los bifes. El primero que sale del bar recibe un tiro y queda agonizando en la vereda. El que sale a ayudarlo también. Y mientras el terror de apodera de los ocho que quedan adentro, los cuerpos desaparecen.

Por supuesto, los sobrevivientes son la representación misma de todo lo que no funciona en el mundo y el miedo, que vendría a ser la columna vertebral del relato, funciona como instigador de las miserias que cada uno guarda en un rinconcito de su miserable ser, como para reafirmar la hipótesis del director que el mundo es un asco y que la mayoría de las personas están dispuestas a hacer cualquier cosa – engañar, mentir, ocultar, traicionar y claro, hasta matar- para sobrevivir. Bien, no por poco original la mirada de De la Iglesia merece condena, el problema es que viene diciendo lo mismo desde hace años y la repetición de la hipótesis pierde interés en cada nueva entrega y en ese sentido, El bar condensa la premisa (hasta carece de humor, una de las marcas distintivas del director de El día de la bestia, La comunidad, Mi gran noche, Balada triste de trompeta), y no ofrece otro punto de apoyo que esa simplificación de la mirada del realizador sobre mundo.

Estamos ante un film chiquito, con los rostros expresivos que son tan caros al director vasco: la pavorosa Terele Pávez; Carmen Machi, tan prototípicamente española ella, Mario Casas el divertido galán ibérico; el inquietante Jaime Ordóñez y nuestro Alejandro Awada. Todos pasados de rosca, tratando de salir adelante con una historia que no ofrece demasiadas alternativas más que las de juntar a los protagonistas en un espacio reducido para que expongan sus agachadas y contar a través de ellos que el mundo es esa porquería que representan ellos, que afuera las cosas no son mejores y las enfermedades, el autoritarismo, el racismo y hasta una posible plaga zombie, son nada más que los síntomas de una sociedad enferma. Y El bar vendría a ser el diagnóstico acertado, una apabullante simplificación sin vuelo ni interés.

EL BAR
El bar. España/Argentina, 2017.
Dirección: Álex de la Iglesia. Guión: Álex de la Iglesia y Jorge Guerricaechevarría. Intérpretes: Blanca Suárez, Mario Casas, Carmen Machi, Secun de la Rosa, Jaime Ordóñez, Terele Pávez, Joaquín Climent, Alejandro Awada, Jordi Aguilar, Diego Braguinsky. Producción: Álex de la Iglesia, Carolina Bang y Kiko Martínez. Duración: 102 minutos.

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