Uno de los circos más populares de Chile, no es un circo convencional con payasos, trapecistas y domadores. Timoteo es un espectáculo de transformistas que ya lleva más de cuarenta años en escena. Dirigido por el actor René Valdéz, el show recibió la influencia del Blue Ballet, una compañía chilena de transformistas que brilló en los años sesenta. El nombre Timoteo hace referencia a un personaje que realizaba Valdés en las distintas compañías circenses donde trabajó de joven. Hoy, con setenta años, problemas de salud y una realidad social y económica adversa, mantener el circo resulta un gran esfuerzo.

La idea de El Gran Circo Pobre de Timoteo dirigido por la periodista y cineasta Lorena Giachino Torréns (Reinalda del Carmen, mi mamá y yo, 2006), surge al conocerlos en una de sus giras por la localidad Puerto Montt, al sur del país. La realizadora plantea un documental de observación donde rescata el esfuerzo diario y el detrás de escena de esa gran familia que compone el circo.

La cámara se inserta en la intimidad de los trailers para dar cuenta de su cotidianidad: las charlas de Valdés con su grupo, el armado de la carpa, los viajes, los ensayos. También observa, con respeto, el ritual religioso que se hace antes de cada show y capta, principalmente, la solidaridad y el amor por lo que hacen. Frente a los prejuicios sociales y la marginación homofóbica que rodea a éste grupo de artistas, nunca mejor el lema “la unión hace la fuerza”, porque el circo se vuelve su espacio de pertenencia. Un lugar de contención afectiva, más allá del trabajo garantizado. Ellos son y se sienten parte del circo. Es su casa, su vida, como manifiesta René. Por eso mismo, la angustia que sobre vuela, ante la posibilidad de no seguir con el espectáculo, redobla el esfuerzo y los vínculos de la comunidad.

Premiada en varios festivales Latinoamericanos, El Gran Circo Pobre de Timoteo, tiene la virtud de ahondar por espacios menos transitados que en los documentales sobre compañías de espectáculos. La mirada de Giachino es cálida e intenta intercalar algunas imágenes que aporten cierto lirismo visual, pero nada más que eso. Por momentos, se hace dificultoso comprender lo que hablan debido a ciertos regionalismos y formas muy cerradas de dialogar; la falta de intervención, y el aporte de elementos retóricos que enriquezcan el relato van alejando la atención del espectador y debilitan un relato que gira siempre en torno de lo mismo.

EL GRAN CIRCO POBRE DE TIMOTEO
El gran circo pobre de Timoteo. Chile, Argentina, 2013.
Dirección y guión: Lorena Giachino. Montaje: Juan Pablo Sarmiento. Dirección de Fotografía: Pablo Valdés/ Sonido: Juan Pablo Manriquez. Asistente de dirección: Loreto Contreras. Producción: Paola Castillo, Pablo Ratto. Duración: 75 minutos.

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