En su libro “El cine del diablo”, Jean Epstein asume la aventura de argumentar sobre el carácter demoniaco del cinematógrafo. Poco hizo falta para que la fotografía, como antecesor del cinematógrafo, generara un quiebre ontológico capaz de crear otro “lugar”; un acceso librado a la fantasía entre la vida y la muerte.

En sintonía con otras entregas de la cartelera de este año, No toques dos veces y Huye, la propuesta desde Rusia de La novia funciona y supera a sus predecesoras. Una factura técnica de gran nivel genera planos tanto bellos como complejos, compaginando el movimiento, la luz y el sonido en escenas que fluctúan entre el expresionismo y el barroquismo.

Desde tierras lejanas nos llega una historia, de las que se cuentan antes de ir a dormir, donde confluyen el rapto de la virgen, los conflictos del príncipe y la participación estelar de la casa, como entidad activa y compleja que enmarca la actuación de una misteriosa, por tradicional, familia rusa. El ritual inicia la cinta, gran despliegue en una puesta en escena convincente que no tarda ni un segundo en atraparnos. La maldición empieza a correr desde el primer momento, y lo que gustaremos en contemplar será el martirio de la virgen.

Svyatoslav Padgayevskiy es un gran estudioso del cine norteamericano, por ello algunos guiños técnicos y temáticos no temen en aparecer concretamente a lo largo de toda la película. A pesar de esto la cinta no solo queda en ello, sino que logra reflexionar inteligentemente sobre la ontología de la imagen fotográfica, una idea que el guión necesita por presupuesto y que invita a conectar con ideas y conceptos de la teoría cinematográfica.

Un alma que debió “irse” con la muerte se encuentra atrapada entre el dualismo de esos dos mundos. Su portal es un negativo y la única manera de permanecer materialmente implica un ritual familiar y el robo de un cuerpo. La muerte como negativo de la vida permite el fluctuar de los fantasmas, que como ecos resuenan evidenciando un mundo natural que no habíamos podido ver. En la fotografía la naturaleza juega a ser artista, en su factura quedan las huellas de su diabólica entidad.

LA NOVIA
Nevesta. Rusia, 2017.
Dirección y Guión: Svyatoslav Podgayevskiy. Intérpretes: Victoria Agalakova, Vyacheslav Chepurchenko, Aleksandra Rebenok, Igor Khripunov, Natalia Grinshpun, Victor Solovyev, Marina Alhamdan, Miroslava Karpovich, Yevgeny Koryakovsky, Valeriya Dmitrieva. Producción: Vladislav Severtsev, Dmitriy Litvinov y Zaur Bolotaev. Duración: 91 minutos.

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