Mario on tour es una road movie local en la que las rutas balnearias son testigo de la recomposición de la relación entre un padre y su hijo pre adolecente. En clave dramática, pero con la comicidad medida (y característica) de Amigorena y Said, el film de Pablo Stigliani pone en pantalla una historia sencilla que se va construyendo a su propio tiempo. Si bien, la estructura narrativa parece decaer en ciertos momentos, la fuerza del relato logra recuperar el ritmo, que por momentos se vuelve algo cansino.

Mario (Mike Amigorena) es un tipo separado cuyo hijo Lucas (Román Almaraz) vive con la madre y su nueva pareja. Atrapado en un sueño de triunfo de la mano de su propia banda solista, el protagonista hipoteca su objetivo a fuerza de tener que ganarse la vida haciendo shows privados en los que interpreta temas de Sandro. Además, debe recuperar la relación con Lucas, y tras varios intentos fallidos, surge la posibilidad de hacer un viaje juntos. Así comienza el tour de Mario, un viaje en el que no sólo tendrá que cantar temas de otros a cambio de dinero, sino que deberá re encontrarse con su hijo, un personaje entrañable quien pronto se llevará todos los aplausos.

Con gran sorpresa el film muestra un Amigorena superando las expectativas. Lejos del papel al que nos tiene acostumbrados, en Mario on Tour parece haber algo de maduración actoral que lo aleja de la voz impuesta y el estereotipo, para dar a conocer un aspecto más humano, menos prefabricado. Incluso su llanto en primerísmo primer plano logra traspasar la pantalla ofreciendo una escena llena de sensibilidad y empatía. Lo de Román Almaraz ya todos lo sabemos, su carisma es contundente, y es este un personaje que le sienta muy bien, incorporándose a la historia con gran protagonismo.

Si de cuestiones técnica se trata, se puede destacar el trabajo fotográfico con una cámara en mano amable y una composición cinematográfica que regala, por momentos, imágenes estilísticamente fotogénicas. La ruta cuando se pone o sale el Sol son esos momentos privilegiados de luz que el director de fotografía supo cómo capitalizar, aportando a la historia belleza cinematográfica. Sin embargo, sucede algo con el montaje y es la sensación de que los cortes llegan con retraso. Si bien podríamos hablar de un rasgo de estilo, la sensación general provoca escenas de tiempos muy dilatados que se extienden hasta más no poder. Cómo si la cámara ya no pudiera exprimir más la acción del cuadro y le costara finalizar la toma. El resultado es agotador, y lamentablemente, diluye las emociones y gags que motorizan el hilo narrativo del film.

Mario on tour es una historia sencilla apta para toda la familia, y, sobre todo, abuelas sensibles. Con sorpresas en las actuaciones y una fotografía para destacar, es otro producto nacional que alegrará a más de un espectador cansado de las soap operas de Suar.

MARIO ON TOUR
Mario on tour. Argentina, 2017.
Guión y dirección: Pablo Stigliani. Intérpretes: Mike Amigorena, Iair Said, Román Almaraz, Leonora Balcarce, Rafael Spregelburd y Ale Sergi. Fotografía: Javier Guevara. Edición: Sebastián Polze. Sonido: Bernardo Francese. Duración: 105 minutos.

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