La Escuela de Educación Secundaria 37 de la ciudad de Mar del Plata se transformó desde hace dos semanas en un set de filmación por el que desfilan adolescentes que repasan guiones en voz alta, que definen planos para alguna toma, o ajustan luces y detalles de una trama en pleno rodaje, gracias a un proyecto de cooperación entre el Festival Internacional de Cine de San Sebastián y el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa).

La iniciativa que tiene revolucionada en gran medida a esta escuela pública ubicada en la zona norte de la ciudad balnearia forma parte del proyecto Gipuzkoa Coopera, impulsado por la Dirección de Cooperación al Desarrollo de la Diputación Foral de esa provincia española.

Este proyecto, que busca fomentar el conocimiento y la creación audiovisual en colectivos desfavorecidos de América Latina y potenciar la creatividad entre adolescentes, eligió para su primera experiencia de este tipo en la región a la EES 37, que tiene una orientación en comunicación desde el cuarto año de cursada.

El objetivo del programa es que los propios alumnos realicen tres de cortos de entre 8 y 15 minutos, que serán proyectados en la próxima edición del Festival de San Sebastián, y desde que recibieron la noticia de que habían sido elegidos, cerca de cien chicas y chicos empezaron a hacer los malabares necesarios para sumarse a las tareas de guión, rodaje, producción y actuación sin descuidar el resto de las materias.

Como parte de la iniciativa, la dirección del Festival de San Sebastián dispuso la donación del equipo necesario para llevar adelante el trabajo de filmación.

“Esto tiene que ver con la buena relación del Festival de San Sebastián con el Incaa y con el Festival de Mar del Plata, y creímos que la ciudad podía ser un buen punto de arranque”, dijo Télam la directora española Ione Hernández, elegida por los impulsores de esta propuesta para viajar desde el verano europeo al invierno bonaerense a comandar el rodaje.

A casi dos semanas de su llegada la ciudad y con la arena del reloj cayendo para llegar a completar a tiempo los cortos propuestos, Hernández admitió que la aventura “parecía una misión imposible, porque son chicos que no han tenido acceso profundo a la narrativa, al formato de guión, o al oficio del cine”.

“Pero después de estos días de trabajo la sensación es de absoluta satisfacción, porque hemos cumplido los objetivos, los chavales se acercaron a contar historias, aprendieron la dinámica de lo que es rodar, y encima hemos rodado, y a nivel humano, la ilusión y la expectativa que se ha generado en ellos y el impacto que dejará esta experiencia en la escuela es indudable”, destacó.

La directora contó para su estancia marplatense con el aporte clave de Marcos Pastor, docente de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (Enerc), dependiente del Incaa.

Pastor fue el encargado de las primeras charlas con los alumnos, en las que abordó nociones básicas sobre cine y en las que dejó en claro desde el principio que se trataba de un proyecto libre y abierto a todos aquellos que quisieran formar parte.

Detrás de esa premisa, los estudiantes empezaron a pensar historias que pasaron de un borrador a otro, y desembocaron, tras la intervención de Hernández, en los tres guiones sobre los que trabajaron con la cámara, tanto en la escuela como en escenas grabadas en las calles del barrio.

Superadas algunas complicaciones producto del temporal que golpeó a la Costa Atlántica, lograron rodar “Mi vecino vende plantas”, una comedia a la que los alumnos llaman directamente “Plantitas”; “24 Hs”, un corto de tipo policial con suspenso, y “Julieta”, una historia que aborda la problemática del bullying en la escuela.

“Me sorprendió mucho la creatividad para pensar las historias, la coherencia interna de los guiones, y que son todas historias que salen de la espontaneidad de los alumnos, a lo que se sumó el hecho de que ellos mismos actuaran, que es algo maravilloso”, explicó Pastor.

“Es muy bonito que desde el primer día, cuando les invitas a que cuenten sus historias, uno enseguida se va a la fantasía, otro a aventuras de héroes, y están los que quieren abrir una puerta con algo propio, historias con heridas”, señaló por su parte Hernández.

Otro de los objetivos centrales del proyecto es que los propios estudiantes deban definir los roles dentro de cada cortometraje.

“El primer día no me prestaba atención nadie, y me sentí un poco mala onda al tener que dar órdenes, pero sino no avanzábamos en ninguna escena”, confesó a Télam Damián Feriale, alumno de cuarto año, que fue designado director y guionista de “Plantitas” y no tuvo reparos en aceptar días más tarde tareas en el área de “catering” para alimentar al equipo que participó en otras producciones.

“Es una experiencia que nunca pensé que iba a tener y aunque suene raro, los últimos días me la pasé metido en la escuela desde las 8 de la mañana hasta las 6 de la tarde por el proyecto”, contó Marcos Montaño, que dirigió “24 Hs” y ya piensa en estudiar fotografía cuando termino el sexto año.

Otra pieza clave en todo el proyecto fue la directora de la EES 37, Olga Nair Alfaro, a la que todos llaman Caty, y las docentes de la orientación, Ayelén Dri, Florencia Da Graca y Celeste Lamaita.

“Que hayamos sido elegidos le da mucho sentido a nuestra orientación, y además implica un desafío muy grande y sobre todo una posibilidad de que chicos y chicas que en muchos casos provienen de realidades complejas puedan poner en acción toda su creatividad y encarar este proyecto con responsabilidad y entusiasmo”, explicó “Caty”.

Una vez finalizada las tareas de grabación, será el turno del montaje y la edición, y luego los cortometrajes llegarán al 65° Festival de San Sebastián en Septiembre, donde estarán también nueve alumnos y tres profesores, en representación de las decenas de estudiantes y docentes que figurarán en los créditos.

Fuente: Télam

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