Opera prima de Natalia Garagiola, la trama describe una historia de connotaciones familiares (dos padres, un hijo, ausencia física de la madre) y un paisaje determinado (San Martín de los Andes) que profundiza y exterioriza el conflicto. Nahuel (gran trabajo de Lautaro Bettoni) es un joven díscolo, inestable , visceral al tomar decisiones extremas que no se compadecen con la corrección política y familiar. Ese estado de ánimo en permanente ebullición lo expulsa de un marco social determinado (padrastro –Boy Olmi-, colegio privado, equipo de rugby) hasta una geografía desconocida para él no solo por el paisaje en sí, sino también por el retorno al origen, al padre biológico (Germán Palacios), con una familia propia numerosa y un trabajo cotidiano que poca relación tiene con la otra vida de Nahuel.

En ese marco de silencios, compañerismo laboral, un padre-espejo que soporta algún arresto del hijo desplazado y un hábitat afín a la caza de animales, Nahuel crecerá –a su manera-, reconocerá un mundo diferente, tendrá su inicial acercamiento afectivo (traumático) en lo sexual y dispondrá de sus propias decisiones para mirar hacia el futuro y así elegir cómo será el vínculo con los progenitores.

Los tempos narrativos de Temporada de caza funcionan a la perfección, como si fuera un mecanismo de relojería donde cada plano y cada movimiento de cámara ejemplifican un minucioso trabajo de la directora y del DF Fernando Lockett.

En esa geografía ventosa y ajena al cemento, donde parece que una parte del cine argentino de las últimas décadas se siente más que cómodo (Nacido y criado de Pablo Trapero; Liverpool de Lisandro Alonso, por citar dos ejemplos) se materializa un universo masculino a punto de estallar. Sin embargo, la directora maneja con sutileza cada uno de los posibles momentos catárticos (Palacios y Olmi ayudan y mucho al respecto), pero más que nada, se sostiene en el centro del relato, el atribulado Nahuel, un personaje límite, divagante, inexplicable en muchas de sus acciones, a puro proceso interior que no necesita del desmadre actoral ni del subrayado retórico.

En la figura de Nahuel se sintetizan muchas de las virtudes del film. En ese andar taciturno que no requiere de palabras excesivas ni de interpretaciones vacuas.

En ese camino que emprende al final, con el padre biológico detrás, cerrando cicatrices y planteando un posible retorno.

TEMPORADA DE CAZA
Temporada de caza. Argentina/EEUU/Alemania/Francia/Qatar, 2017. Dirección y guión: Natalia Garagiola. Producción: Matías Roveda, Santiago Gallelli, Benjamín Domenech, Gonzalo Tobal. Fotografía: Fernando Lockett. Dirección de Arte: Marina Raggio. Montaje: Gonzalo Tobal. Vestuario: Victoria Nana. Sonido: Santiago Fumagalli. Música: Juan Tobal. Con: Germán Palacios, Boy Olmi, Lautaro Bettoni, Rita Pauls, Pilar Benítez Vibart. Duración: 108 minutos.

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