Sexta vez que llegamos a cubrir el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, una muestra que tiene la categoría “A”, pero se sabe, si los sellos que muchas veces no hacen honor al supuesto prestigio del ranking, San Sebastian cumple con las expectativas previas, en tanto ofrece una diversidad interesante en donde conviven el más furioso mainstream con el cine de autor y a eso se le suma para Latinoamérica una sección como Horizontes Latinos en donde los films del sur tienen una vidriera relevante -y otra muchas películas sudamericanas pueblan el resto de las secciones- y por último, la ciudad vasca, que pone todos sus recursos y sus ganas de que el evento siga mostrando sus brillos, entendiendo que el festival es la carta de presentación de Donostia para el mundo, algo que por caso, Mar del Plata no logra a pesar de los esfuerzos y recursos que se le destina.

Así que acá estoy, ya acreditado -todo es un reloj, la organización es impresionante-, comiendo un “bocadillo” (una gigantesca baguette con jamon crudo y queso, como para estar en clima, je) marcando películas de la grilla, organizando lo que se puede y dispuesto a ir acomodándome a lo imprevisto. Lo cierto es que este año la Argentina tiene una impresionante presencia en el festival. Mientras que se despliega la alfombra roja, escribo esto y le hecho una ojeada al saco de los festivales -que acabo de comprar hace apenas un año así que creo que una década más va a aguantar, como el anterior-, no está de más a manera de prólogo repasar la multitudinaria barra nacional.

Entre las alrededor de 200 películas que se exhibirán en la 65ª edición Una especie de familia, de Diego Lerman, y Alanis, de Anahí Berneri compiten por la Concha de Oro; Ricardo Darín que hace rato que juega de local en España recibirá el premio Donostia a la trayectoria y se proyectará en función especial La cordillera, de Santiago Mitre, donde el actor interpreta a un presidente argentino.

La mencionada sección Horizontes Latinos seleccionó nada menos que cinco films nacionales: Al desierto, de Ulises Rosell con protagónico de Valentina Bassi; La educación del Rey, de Santiago Esteves; La novia del desierto, de Cecilia Atán y Valeria Pivato; Las olas, del argentino residente en Montevideo Adrián Biniez, y Temporada de caza, de la debutante Natalia Garagiola.

Por otra parte, Manuel Abramovich proyectará su filme Soldado en el apartado Zabaltegui; mientras que en Nuevos Directores se verá el debut en el largometraje de la argentina Silvina Schnicer y el catalán Ulises Porra con Tigre; y E il cibo va, de Mercedes Córdoba, irá a la sección Culinary Cinema dedicada al cine gastronómico; mientras que Familia sumergida, de María Alché competirá en Cine en Construcción; además de que otros tres filmes nacionales participarán del Foro de Coproducción Europa-América Latina; y en el Encuentro Internacional de Estudiantes se verá el corto Fiona, de Martina Juncadella.

Apenas un prólogo de lo que vendrá en los próximos días, que comienza en un rato con el film de apertura de la muestra, Inmersión del alemán Win Wenders, protagonizada por Alicia Vikander y James McAvoy y que seguirá con nombres como Nobuhiro Suwa (El león duerme esta noche, con el gran Jean-Pierre Léaud); la austríaca Barbara Albert (Licht), el griego Alexandros Avranas (Love me not) y los españoles Antonio Méndez Esparza (La vida y nada más).

Entre las figuras que llegarán a esta ciudad vasca al borde del Mar Cantábrico, figuran Monica Belucci y Agnes Varda (otras ganadoras del Donostia), John Malkovich, que presidirá el jurado de la sección oficial y… Arnold Scharwzenegger, que llega para presentar el documental Las maravillas del mar, que produce y narra y que tiene dirección de Jean Michel Cousteau, hijo del gran oceanógrafo Jack, famoso en todo el mundo por su serie “El mundo submarino”.

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