Basada en el best seller autobiográfico de Jeannete Walls, escritora y periodista estadounidense, El castillo de cristal resulta una propuesta tediosa y repetitiva hasta el hartazgo. Una estrella regala momentos de eléctrica excentricidad en el manto de sopor, Woddy Harrelson te amamos.

El ser liberal e hippie en los Estados Unidos nunca fue una paradoja. Más bien la “tierra de las oportunidades” fue un campo fecundo de experimentación para quienes su expresión era el índice del ejercicio de su real libertad. Jeannete Walls (Brie Larson) describe, en primera persona, como el ejercicio de libertad de sus padres se convirtió, paradójicamente, en una jaula de hierro.

El relato que Destin Cretton presenta es un tanto mísero. El disparador y presente de la historia es la presentación del prometido de Brie a su familia. Una serie de flashbacks comienzan a aclarar el porqué de la enigmática rigidez de la protagonista. No hay nostalgia sino más bien una herida abierta, de ella abreva el relato convirtiendo a sus protagonistas en crueles marionetas. Cierta premisa incomoda, esta familia se encuentra en el camino de la miseria y la pobreza solo por convicción, y eso lo hace legítimo.

La historia pretende mostrar una familia que transita por múltiples carencias, pero la imagen no muestra ni tímidamente lo que conocemos por ello, alejándonos de cualquier empatía. Papá (Woody Harrelson) es alcohólico y mamá (Naomi Watts) se muestra deprimida, pero a su manera son artistas y ello los redime. Menudo cinismo.

La tensión que mantiene el relato se genera en los episodios donde Rex, magníficamente interpretado por Woody Harrelson, despliega una interpretación que aúna un texto poético con su característico gesto frenético. Como Cronos furioso engulla a sus hijos en una carrera estrepitosa. Tamaño apetito excede la historia y “se come la película”. Salud a ello.

EL CASTILLO DE CRISTAL
The Glass Castle. Estados Unidos, 2017.
Dirección: Destin Daniel Cretton. Guión: Destin Daniel Cretton y Andrew Lanham. Intérpretes: Brie Larson, Woody Harrelson, Naomi Watts, Ella Anderson, Chandler Head, Max Greenfield, Josh Caras, Charlie Shotwell, Iain Armitage, Sarah Snook. Producción: Gil Netter y Ken Kao. Distribuidora: BF + Paris Films. Duración: 127 minutos.

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