La complicidad de la sociedad civil con las dictaduras en Latinoamérica es una de las cuentas pendientes con el pasado de muchos países de este lado del mundo y en general, el cine trató la problemática de manera oblicua, urgido la mayoría de las veces por dar testimonio de las atrocidades de los regímenes que abordaban. Luego de El verano de los peces voladores, el segundo largo de ficción de Marcela Said centra su mirada específicamente en la cuestión, a partir del retrato de una mujer, miembro de una familia acomodada, casada con una hombre de negocios argentino, que es testigo de la investigación que lleva adelante la policía sobre su profesor de equitación, un ex militar pinochetista quien sabe que finalmente acabará en la cárcel.

Marcela (formidable Antonia Zegres) toma clases de equitación conoce a Juan (Alfredo Castro) y a la par que va desenredando la historia del coronel retirado, crece su fascinación por el siniestro personaje, sin ningún elemento para determinar que el interés se asiente en alguna clase de conciencia del sangriento pasado reciente, sino más cerca de la excitación/capricho de alguien que reclama atención y que siempre, pero siempre, tuvo la posibilidad de concretar cada uno de los deseos.

La protagonista, sin que se le conozca ocupación, oscila entre el tedio, su amor a los animales, la rebeldía de quien se sabe que siempre tendrá una red de contención, la condescendencia de su padre empresario (Alfredo Sieveking), el cuasi desprecio de su marido (Rafael Spregelburd) y el machismo que en general pauta su vida y el de las mujeres que la rodean. Una serie de hechos menores dan cuenta de la violencia latente que atraviesa a todas las capas que se decide mostrar en pantalla y también la que se sugiere el fuera de campo, tanto como la reciente dictadura pinochetista.

Presentada en la Semana de la Crítica en Cannes y luego en el Festival de San Sebastián donde ganó en la sección Horizontes Latinos, lo que queda en claro es que el film de Marcela Said es una descarnada mirada sobre el estado actual de las cosas en la sociedad chilena y que el relato, más allá de su potencia, se asienta decididamente sobre la ambigüedad y el excepcional trabajo de Antonia Zegres -bien acompañada por Castro y Sieveking-, aunque hay que señalar que lo más interesante del film es ese micromundo de clase alta y su interrelación con el mundo, en tanto el tema de las secuelas de la dictadura transcurre por los carriles esperables, sin sorpresas de este lado de la cordillera, en donde los años de plomo tuvieron y tienen una lugar preponderante en el cine.

LOS PERROS
Los perros. Chile/Francia/Argentina/Alemania/Portugal, 2017.
Guión y dirección: Marcela Said. Intérpretes: Antonia Zegers, Alfredo Castro, Alfredo Sieveking, Elvis Fuentes, Rafael Spregelburd y Juana Viale. Fotografía: Georges Lechaptois. Edición: Jean de Certeau. Sonido: Leandro de Loredo. Dirección de arte: Zimon Briceno. Distribuidora: Aura Films. Duración: 100 minutos.

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