Cemento merecía su documental. Una figura como la de Omar Chabán, pre desastre de Cromañon, también ameritaba un trabajo de las características del pergeñado por Lisandro Carcavallo.

Una hora cuarenta es poco tiempo para sintetizar la importancia de aquel mito edilicio situado en Estados Unidos al 1200 que por dos décadas representó lo under en lo musical y en lo teatral, en lo performático y en lo contracultural.

Parido por Chabán y Katja Alemann con la lacra de la dictadura asesina aun cerca, Cemento fue resistencia, creación, desprejuicio, exceso, novedad, sorpresa permanente.

Los testimonios son abundantes y a veces perjudican cierto crecimiento del relato, conformando por cabezas parlantes, fragmentos de archivo en color y blanco negro, VHS o digital más reciente.

Cada espectador puede elegir la zona del documental que más le interesa, o que tal vez vivió ahí mismo, en ese espacio mítico desde hace años convertido en playa de estacionamiento (Argentina, un país sin memoria, claro).

Podrá elegir los primeros años de performance con aire warholiano que tenían a La Organización Negra y a Alemann como referentes, la explosión musical con esas bandas que había que ver en Cemento sí o sí (Sumo, los Redondos, Los Violadores), el auge del punk y del metal y no solo a través de grupos de primera línea, sino también de segunda o tercera (¡esas listas interminables para una sola noche¡), o más adelante, y ya cerca del final, el retorno al universo teatral con Chabán como empresario, gestor y actor en escena.

Los testimonios suman en buena medida apuntando a la nostalgia, al carácter ético-empresarial-artístico de Chabán, a la descripción de noches de tribus enfrentadas y policía represiva fuera del local-refugio.

Para quien como el que suscribe concurrió cinco, seis veces a Cemento (y, aclaro, que allí no vi a ninguna de las bandas “importantes”), el recuerdo es feliz, confuso, borroso, alegre o como siempre lo fue, de iniciación permanente, de efímera y bienvenida felicidad en contraste con un fuera de campo que aun acosaba y agredía recordando los años anteriores de catacumbas y prohibiciones.

En ese sentido, Cemento –el documental- es un trabajo democrático, abierto a los diferentes paladares de los interesados. 20 años de creación y de puertas abiertas, jamás censuradas para el diferente, el de poca plata y el marginado por la sociedad, representaron toda una época irrepetible de la cultura under o independiente de acá.

Pero la fiesta terminaría en 2004, cerca del último día de ese año. Allí dios Omar y el diablo Chabán se mordieron la cola. Y se cerraría el telón. Para siempre.

CEMENTO – EL DOCUMENTAL
Cemento – El documental. Argentina, 2017.
Dirección: Lisandro Carcavallo. Guión: Lisandro Carcavallo y Franco Medina. Fotografía: Leandro Chirico. Edición: Leandro Sánchez. Sonido: Mariano Mazzitelli. Duración: 100 minutos. En el Cine Cosmos-UBA (Corrientes 2046), a las 19 y 21.10 horas.

Compartir

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here