El editor de Subjetiva me conmina a escribir la reseña de Quizás hoy, me dicen que pasó por el Bafici y mientras leo el mensaje recuerdo la frase que circula por el mundillo del cine argentino: A nadie se le niega un estreno en el Bafici. Así que trato de abstraerme del clima de fin de año y me siento a ver la película en cuestión.

Un monólogo interior de un personaje detestable, actuaciones por debajo del nivel habitual y un espantoso uso del sonido. Lentamente me veo metido en un desconcertante y pretensioso proyecto que esconde una película que tarda bastante en tomar forma. La película tiene varios problemas, solo para citar uno bastante notorio, las decisiones de la puesta incluyen elementos en color en el blanco y negro que no corresponden a la lógica que plantea el propio relato.

Sergio Corach, director y actor de Quizás hoy, parece estar atrapado en el sueño de un adolescente tonto y machista que tiene ganas de hacer cine, triunfar y así poder demostrar en qué invirtió la plata durante tantos años de estudios cinematográficos. A pesar de todo rescato la canción, que repite como un mantra en su estribillo la palabra “pedalea”, no me la puedo sacar de la cabeza mientras tecleo esta nota.

Por último, si el uso de la voz en off siempre es polémico en el cine, en este caso me da la sensación de que el debate queda saldado: chicos no lo hagan en sus casas.

QUIZÁS HOY
Quizás hoy. Argentina, 2016.
Dirección: Sergio Corach. Intérpretes: Sergio Corach, Hugo Koremblit, Ezequiel Ludueña, Luciana Rizzo y Ana Laura Suarez-Cassino. Guión: Sergio Corach, Pablo Maurette. Duración: 77 minutos.

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