Que fenomenal, y por momentos hilarante, es el complejo sistema del lenguaje. La etimología, como estudio del paso del tiempo sobre las palabras, escribe singulares capítulos. Ya habrán notado la dificultad para hablar de Se ocultan en la oscuridad, no por ser compleja, sino por querer rescatar algo de ésta propuesta que solo falla constantemente.

Terror Clase B se convierte en el menú del “finde” en la cartelera, semana tras semana. Nunca digas su nombre, Huye, Aplicación siniestra, No toques dos veces, y tantas otras más, nutrieron de horas de entretenimiento a cada espectador que desprevenidamente ingreso al cine. Antes de concluir el año podremos nuevamente degustar el sinsabor de los lugares comunes que sin un ápice de tensión transitamos como fotos en la pantalla.

Si hay algo que resulta llamativo es la poca empatía, que esta película genera, ante una tan antigua como poderosa temática. El rapto, como tema, atraviesa la historia del arte occidental con mucha presencia. Toda la exuberante vitalidad que en dicho acto se manifiesta no se encuentra bajo ningún aspecto en Se ocultan en la oscuridad. No podrá dejarse pasar la asociación de dicha temática con temas religiosos. Sobre este punto reside cierta cómica coincidencia.

El rapto como fin de los días, trae la perdida imprevista del infante en manos de desconocidos (monstruos- Otros), en suma complacencia con una comunidad (monstruos-pares). Escatológico en sus dos acepciones, tanto por aquello como por jugar con el relato del fin de los días del Dr Chambers,

SE OCULTAN EN LA OSCURIDAD
Be Afraid, Estados Unidos/2017.
Dirección: Drew Gabreski. Elenco: Brian Krause, Jaimi Paige, Louis Herthum, Jared Abrahamson, Michelle Hurd, Michael Leone, Noell Coet, Sade Kimora Young, Kevin M. Horton y Eric Chandler. Guión: Gerald Nott. Fotografía: Scott Peck. Música: Corey Wallace. Distribuidora: SBP Worldwide. Duración: 99 minutos.

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