Tomemos una fundación en cuyo origen se encuentra un pecado original -sirvió al régimen nazi con gas para los campos de exterminio-, que se lanza al estudio de los problemas de la sociedad y cómo arreglarlos. La fundación descubre que el mayor problema es exceso de población y que se arreglaría reduciendo a los seres humanos y si, lo que los economistas viven aconsejando en la vida real en Pequeña gran vida ocurre de manera literal. Tomemos nuestras vidas rutinarias, que apenas podemos solventar con nuestros salarios devaluados , atacados por la inflación y pensemos si todo fuera más chico. Eso es lo que ocurre en la nueva película de Alexander Pyne, que se encontró con que había elaborado un guión que necesitaba la financiación de una película sobre reducciones y que paradójicamente es una producción a gran escala.

La primera media hora es fascinante, todo fluye y la película se ve con gusto y algo de extrañeza. En esos primeros minutos se ven los avances de la investigación científica y el crecimiento del proyecto, en paralelo con una vida sin demasiados alicientes de Paul Safranek, un muchacho de Omaha, que se ve seducido por la oportunidad y convence a su esposa de que deje reducir e iniciar juntos una nueva vida, aunque el detalle del que se enteran al iniciar el proceso de achicamiento es que su resultado es irreversible. La primera complicación para el pobre Safranek es que su esposa no lo acompaña, así que le toca afrontar ese mundo liliputiense en solitario.

La película tiene muchas ideas buenas, grandes momentos y actuaciones de un alto nivel, pero toda la perfección técnica naufraga por un guión que cuando ya no puede sostener el chiste, pega algunos giros por momentos incomprensibles y hasta caprichosos. Un sentido del humor que no llega a ser cínico pero que no se ahorra sentido crítico ni cierta mirada irónica. Sobre el final hay como un brote milenarista algo hippie bastante inquietante.

PEQUEÑA GRAN VIDA
Downsizing. Estados Unidos, 2017.
Dirección: Alexander Payne. Guión: Alexander Payne y Jim Taylor. Intérpretes: Matt Damon, Christoph Waltz, Hong Chau, Kristen Wiig, Udo Kier, Rolf Lassgård, Ingjerd Egeberg, Søren Pilmark, Jayne Houdyshell, Jason Sudeikis. Producción: Alexander Payne, Jim Taylor, Mark Johnson, Megan Ellison y Jim Burke. Distribuidora: UIP. Duración: 135 minutos.

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