Nicolás Gil Lavedra pone en escena la adaptación cinematográfica de la novela homónima de la escritora Claudia Piñeiro, una suerte de thriller con rasgos bien localistas. Jara, interpretado por Oscar Martinez, cree que debe luchar por sus derechos cuando siente que éstos están siendo amenazados por causas injustas como lo es, en este caso, la construcción de un edificio moderno en el terreno contiguo a su casa. Al parecer los movimientos de la maquinaria pesada han dado por dibujar en una de sus paredes una gran grieta que no deja de crecer. Así la vida de esta pintoresca rasgadura no sólo es el motivo principal del drama del film, sino la huella de un síntoma mucho más profundo. La grieta representa la injusticia, pero tal vez mucho más que ella.

Pablo Asimó (Joaquín Furriel) es uno de los arquitectos de Borla y Asociados, un estudio comandando por el gran Santiago Segura en la piel de un capitalista que lo único que parece importarle es el dinero y los negocios. Lo acompaña Marta Horvart (Soledad Villamil), su mano derecha y un pasado amoroso sospechoso que los condena. Los tres guardan un secreto que saldrá a flote cuando una joven y muy bella fotógrafa irrumpa en sus oficinas preguntado si conocen a Nelson Jara. La pregunta causó horror en cada uno de ellos provocando el inicio de una serie de flasbacks que vendrán a reconstruir quién fue Nelson Jara y cuál fue el vínculo con el estudio.

La historia es sencilla y peca de distante cuando los diálogos aparecen forzados en personajes estereotipados. Además, la cámara, más allá de su prolijidad y corrección técnica, no ofrece ningún tipo de innovación ni carácter. Pero no todo es tan negativo en Las grietas de Jara. La película es correcta y por momentos cómplice de una audiencia preferentemente local que pueda disfrutar (y sentirse identificada) con más de un guiño propio de los argentinos. Oscar Martinez es excelente, pero eso ya lo sabe todo el mundo, mientras que Furriel parece flaquear en un rol que parece no sentarle del todo bien.

De todas formas, es un film que hay que ir a ver sobre todo para apoyar a la producción nacional y por qué no, a un realizador prolífico que pudo haber tenido un producto no tan bueno sin opacar su intachable trayectoria.

LAS GRIETAS DE JARA
Las grietas de Jara. Argentina/España, 2018.
Dirección: Nicolás Gil Lavedra. Guión: Nicolás Gil Lavedra y Emiliano Torres. Intérpretes: Joaquín Furriel, Oscar Martínez, Soledad Villamil, Sara Sálamo, Laura Novoa, Zoe Hochbaum, Santiago Segura. Producción: María Luisa Gutiérrez, Diego Kolankowsky, Axel Kuschevatzky, Matías Levinson, Carlos Mentasti, Mili Roque Pitt y Cindy Teperman. Distribuidora: Buena Vista. Duración: 100 minutos.

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1 Comentario

  1. Es un bodrio. INDIGERIBLE. MAL DIRIGIDO. NO ES CREIBLE DESDE UN PLANTEO FOFO, SOSO, BLANDO E ILEGITIMO. MAL ACTUADO. DESDE CUANDO LLORA UNA MUY MAL ILUMINADA Y MAQUILLADA SOLEDAD VILLAMIL, HERMOSA PERO MAL MOSTRADA, HASTA UN SANTIAGO TORRENTE TAN MAL MARCADO EN SU ROL DE FRIO EMPRESARIO SIN ESCRUPULOS A UNA HIJA (?) ADOLESCENTE(.. ?) RATEANDOSE DEL COLE.. UN PRODUCTO EN EL QUE NI SIQUIERA EL INNEGABLE NUMERO PUESTO DE OSCAR MARTINEZ SE SALVA.. TAN POCO CIERTO COMO LA “COLITA” DEL PELO QUE PORTA . Y FURRIEL?(TOMARLE X FAVOR EL PULSO.. TAL VEZ ESTE VIVO…)

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