Entre las muchas atrocidades de la Segunda Guerra Mundial, se contabilizan algunas matanzas que llevaron a cabo fuera de los campos de exterminio, donde el Tercer Reich hacía funcionar su máquina de terror en serie y El testamento cuenta una de las tantas batallas por la memoria que el pueblo judío aún mantiene en pie después de varias décadas de terminada la guerra. Doscientos prisioneros fueron ejecutados en las afueras de Landsdorf, un pueblo austríaco que casi no guarda memoria del evento y que se encuentra ante la disyuntiva de autorizar un desarrollo inmobiliario cerca de donde se sospecha se realizó la masacre.

Yoel (Ori Pfeffer) es un historiador especialmente meticuloso que trabaja para el estado de Israel y forma parte del equipo que litiga y debe discutir con las autoridades austríacas tratando de ganar tiempo para lograr pistas entre los sobrevivientes de aquellos días que por otra parte son cada vez menos. Pero todo se complica para el historiador, porque una de los testimonios que debe escuchar y de quién debe esperar que recuerde lo que pasó en ese momento es el testimonio de su madre. Yoel debe entonces afrontar el duro trance de descubrir cosas que preferiría no descubrir y que va a poner en entredicho su judaísmo y el de toda su familia.

Un relato austero y riguroso, una mirada sobre el alcance de la lucha por mantener la memoria histórica, pero también una reflexión sobre los alcances de la raíces de la gente y aquello que las hace ser lo que son. El cine como reflexión apoyado en grandes actuaciones y un guión que guía al espectador a través del camino del protagonista, un camino de conocimiento, de dolor y de verdad.

EL TESTAMENTO
The Testament. Israel/Austria, 2017.
Dirección: Amichai Greenberg. Intérpretes: Ori Pfeffer, Rivka Gur y Hagit Dasberg Shamul. Fotografía: Moshe Mishali. Música: Walter W. Cikan y Marnix Veenenbos. Edición: Gilad Inbar. Arte: Tamar Gadish. Duración: 94 minutos.

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