En 2012, el realizador rumano Cristian Mungiu (el mismo de 4 meses, 3 semanas, 2 días, ganadora de la Palma de Oro en Cannes) estrenó Más allá de las colinas, un film intenso y dramático que contaba un caso sucedido en un convento de la iglesia ortodoxa en la Rumania rural con la muerte de una novicia que, según el sacerdote acusado de homicidio, estaba poseída por el diablo. La muerte de la joven se produjo en el hospital como producto de un cruento exorcismo de varios días que incluyó el cautiverio y señales de haber sido atada.

Ahora el realizador francés Xavier Gens estrena aquí La crucifixión, con una premisa endemoniadamente similar, donde Adelina, una monja en un convento de la Rumania rural, muere luego de un cruento exorcismo que incluye privación de sueño, de alimentos y hasta una crucifixión. Lógicamente, el sacerdote a cargo es encarcelado por homicidio. La variante aquí es que Nicole, una periodista norteamericana impactada por la noticia, viaja a Rumania a investigar el hecho porque “la gente merece saberlo”. Nicole va con toda la idea de que se trata de un caso donde la ignorancia y el fanatismo de la Iglesia se cobraron la vida de la víctima. Investigando el caso in situ va a ir descubriendo que el sacerdote no estaba tan errado y que la presencia que se instaló en el cuerpo de la joven monja todavía anda dando vueltas por ahí.

Está bien, el film de Mungiu está basado en una novela de no-ficción de la escritora rumana Tatiana Niculescu-Bran y el de Gens afirma estar basado en hechos reales, así que uno podría concluir que ambos están basados en el mismo episodio real abordándolo de una manera, digamos, diferente. Donde el primero elegía un abordaje realista tocando temas como la fe, el libre albedrío y la represión sexual, el más reciente toma el episodio como base para una relato de terror donde la estrella es una vez más el Señor de las Tinieblas. Igualmente basta mirar las imágenes del exorcismo en La crucifixión para darse cuenta de que el realizador francés vio el film de su colega rumano y tomo prestada más de una idea. De todos modos, acá no somos policías y sabemos que si fuéramos a condenar el robo en el mundo de las películas tendríamos que cargamos gran parte de la historia del cine. Por la web se puede leer a algunos críticos extranjeros indignados. Muchachos, no es para tanto. Si mencionamos las similitudes es porque si medimos la calidad de un robo por su capacidad de ocultar sus rastros acá las huellas están por toda la escena del crimen.

La crucifixión es entonces la versión clase B que opta decididamente por la vertiente sobrenatural. Claro, es un film de terror y no vamos a aceptar otra cosa que a Satán o alguno de su legión de demonios. La elección no está mal y el planteo tiene sus potencialidades. El tema es qué se hace con eso, y el film de Gens comienza de forma prometedora pero se queda a medio camino, con momentos densos e imágenes potentes (una enjambre de insectos saliendo de la entrepierna de la poseída) mezcladas con intentos fallidos de atmósferas basadas en luces que se prenden y apagan, puertas que se abren y cierran, y sustos baratos con el espíritu de la poseída apareciendo cada tanto a los gritos.

Lo que funciona mejor son los flashbacks que se intercalan para contar la historia previa de cómo Adelina fue paulatinamente cayendo en poder del Maligno. El carácter de investigación periodística es la que da esta posibilidad a través de las entrevistas que Nicole va haciendo con los diferentes testigos de la desgracia de Adelina: el cura acusado, su mejor amiga, el obispo y hasta la psiquiatra que le diagnosticó esquizofrenia, con la posibilidad de ilustrar estos testimonios. Esto también parece prestado de otra fuente, esta vez de El exorcismo de Emily Rose (2005), pero son los momentos que mejor funcionan y donde se ven las imágenes más interesantes. Por cierto más que la línea de tiempo presente con sus sobresaltos poco imaginativos y una conclusión de manual.

Gens no se merece ir al infierno por robo sino al purgatorio por las ideas desaprovechadas. Sabe elegir a sus víctimas pero no cómo explotar el botín.

LA CRUCIFIXIÓN
The Crucifixion. Estados Unidos, Reino Unido, Rumania. 2017
Dirección: Xavier Gens. Intérpretes: Sophie Cookson, Corneliu Ulici, Brittany Ashworth, Matthew Zajac, Diana Vladu. Guión: Carey Hayes, Chad Hayes. Fotografía: Daniel Aranyó. Edición: Adam Trotman . Música: David Julyan.Duración: 90 minutos.

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