En 1940 Europa se debatía entre sumarse a Hitler o ponerse en contra y de esa manera afrontar la guerra subsiguiente contra un maquinaria que llevaba años preparándose para saltar sobre sus vecinos primero, para después establecer un imperio mundial que sobrepasara el continente. Por aquellos días Inglaterra tenía cómo primer ministro a Neville Chamberlain que desde 1939 venía aceptando situaciones humillantes y concediéndole a Hitler cuanto capricho presentaba ante la corona británica. Gran Bretaña tenía un problema de origen, cuando en 1917 se habían instalado los Windsor se hizo toda una operación para limpiar del nombre de la casa gobernante que pertenecía a los Hannover (Sachsen-Coburg und Gotha era su denominación original), así que necesitaba mostrar que no tenía ninguna simpatía por lo que representaba Alemania, pero por otro lado no estaban tan convencidos o al menos públicamente no terminaban de mostrarle los dientes al III Reich. Inglaterra veía al ejército alemán tomar los países vecinos y recibía el pedido de Francia de que no la dejaran caer -aunque hay que decir que la oposición real de Francia a Hitler también ha sido tema de debate-.

El director de Las horas más oscuras, Joe Writh, dice que “lo más difícil que tenía que afrontar era la estructura de la historia que se sostenía sobre varias discusiones en habitaciones oscuras”, pero aunque no lo menciona, para sortear ese problema, tenía en la manga un as difícil de empardar: Gary Oldman.

Frente al momento más oscuro Inglaterra necesitaba que alguien tomara una decisión y era un camino difícil y doloroso pero más problemático era para una isla que desde su situación insular había gobernado buena parte del globo terráqueo, hubiera sido entregarse al poder alemán. El único político capaz de guiar esa etapa era Winston Churchill, que ya estaba mayor, que venía golpeado por algunas decisiones políticas en las que no había acertado y que sentía que su momento político ya había pasado.

Las horas más oscuras toma esos momentos decisivos y los pone sobre las espaldas de Churchill, porque Gary Oldman no interpreta al primer ministro sino que directamente se transforma en él. Nadie va a discutir acá las habilidades de Joe Writh (Anna Karenina, Hanna, Expiación, deseo y pecado, Orgullo y prejuicio, la serie Black Mirror) a la hora de armar una puesta en escena que pueda hacer interesante una serie de momentos en que los protagonistas discuten de política y de historia. Lo que no hace que la película sea algo más que una ilustración correcta y algo académica de ese momento histórico que, dicho sea de paso, es el mismo que cuenta Christopher Nolan en Dunkerque, sólo que uno elige contarlo desde los pasillos del poder y jugándose a una actuación que terminará haciéndole ganar el Oscar a Gary Oldman y el otro registrar el heroísmo de la gente que le puso el cuerpo a la lucha contra el fascismo.

LAS HORAS MÁS OSCURAS 
Darkest Hour. Reino Unido, 2017.
Dirección: Joe Wright. Guión: Anthony McCarten. Intérpretes: Gary Oldman, Kristin Scott Thomas, Ben Mendelsohn, Lily James, Ronald Pickup, Stephen Dillane, Nicholas Jones, Samuel West, David Schofield, Richard Lumsden. Producción: Tim Bevan, Lisa Bruce, Eric Fellner, Anthony McCarten y Douglas Urbanski. Distribuidora: UIP. Duración: 125 minutos.

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