Max (Jean Pierre Bacri) está en crisis, no es una crisis personal aunque su vida en ese aspecto no es fácil y cuando empieza la película da rienda suelta de su mal humor y su capacidad de daño con su lengua filosa ante una pareja que trata de bajar todo lo que se pueda el presupuesto de la fiesta de casamiento que están arreglando. La fiesta de la vida es una comedia sobre el mundo de hoy y centra su historia en la que todo hace pensar que sería la última fiesta que Max organizará, así de grave es la crisis del personaje principal. El servicio que se aprestan a brindar Max y los suyos es una fiesta de casamiento en un castillo, una fiesta temática, llena de complejidades, en la que los camareros deben usar uniformes de época, lo que en este caso incluye unas molestas pelucas. El equipo de Max es profesional pero está atravesado por una serie de conflictos que son presentados en los primeros minutos y que explotarán uno a uno a lo largo de la película.

La fiesta de la vida es una comedia sobre el mundo de hoy, un mundo complejo, embarullado, que pone a prueba todo el tiempo la capacidad de sortear situaciones y donde lo que parece estar a prueba es la capacidad de adaptación de los seres humanos ante cada nuevo problema que aparece. hay que decir que la película no elude casi ninguna de las temáticas mas conflictivas, desde la inmigración ilegal hasta la desaparición de algunos trabajos. Mientras el protagonista trata de lidiar con su crisis personal de trabajo a la vez se encarga de liderar a su variopinto equipo de trabajo. Nakache y Toledano dirigen con solvencia un guión generoso con los personajes y ponen en juego cierta pericia incluso en el manejo de la cámara y en la puesta en escena. No importa la ligereza en la forma de encarar los temas y que cierta mirada sobre el tema de la adaptación, Max dice más de lo necesario la frase “nos adaptamos”, pero esa mirada un poco inocentona no empaña el resultado final.

Una comedia sobre el mundo de hoy que no se excede ni en lo cómico ni en lo melodramático es una especie de bálsamo para estos días, después de todo no hay nada de malo en entrar al cine para gratificarse con un buen elenco y una reflexión sobre la vida de hoy que no nos induzca al corchazo, métanse en el cine, disfruten de la película y del aire acondicionado de la sala, que para amargarse ya está la vida.

LA FIESTA DE LA VIDA
Le sens de la fête. Drancia, 2017.
Dirección y guión: Olivier Nakache y Eric Toledano. Intérpretes: Jean-Pierre Bacri, Vincent Macaigne, Kévin Azaïs, Eye Haidara, Suzanne Clément, Gilles Lellouche, Judith Chemla, Jean-Paul Rouve, Benjamin LavernheMúsica: Avishai Cohen. Fotografía: David Chizallet. Duración: 115 minutos.

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