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Cuando Stan Lee y Jack Kirby crearon al primer superhéroe negro, el mundo apenas estaba preparado para semejante audacia, se escuchaban los estruendos de las luchas por los derechos civiles pero la realidad es que al salir Black Panther ni siquiera existía el movimiento político conocido como Las panteras negras, que serían la expresión extrema de ese movimiento social que esperaba correr los límites que imponía la sociedad estadounidense.

La película que viene a sumarse a lo que hoy se conoce como Universo Marvel toma esa historia, la inserta en ese universo cinematográfico y crea un personaje con sus propias reglas. Lo que está pasando en ese universo es novedoso, parece no tener limites y ya se conocen estrenos que se producirán en 2020. Lentamente la avanzada de los Avengers se va apagando, todavía falta una película para definir la guerra civil que agita el mundo de los superhéroes de Marvel y mientras tanto, vamos conociendo propuestas nuevas como Pantera negra. No crean que Marvel ha tomado un camino, más bien piensen qie este desarrollo de personajes es algo así como la ampliación del horizonte.

Wakanda es un país africano que esconde en su interior, un territorio oculto que fue bendecido con la caída de un mineral desde el espacio que le proporcionó la posibilidad de desarrollar una tecnología diferente. El lugar fue mítico y debió ocultarse todo lo que pudo pero un mercenario de nombre Ulysses Klaue (Andy Serkis, por fin a cara lavada), enterado del mineral que hacía distinto a ese territorio africano, entró y robo una porción de esa riqueza. Wakanda entonces se mostró ante el mundo pero como una república emergente del tercer mundo, mientras a los ojos del mundo era un país africano en donde las ventajas de una tecnología autónoma y diferente llegaba hasta el último de los habitantes del reino. Pero esa existencia idílica escondía una interna familiar intensa y una intrincada política de alianza con otras tribus y la disputa sobre si Wakanda debía permanecer en el semi anonimato o el mundo merecía conocer todo lo que se había desarrollado gracias al Vibranium, el mineral del que el reino sacaba los avances de los que se podía jactar.

La película arranca en 1971 con una lucha entre hermanos y de ahí vuelve al momento en que el rey muere en el atentado -que se ve en Capitán América: Guerra civil- para después pasar a Wakanda y desarrollar una historia al estilo de la serie Game of Thrones. Una característica del país africano es la fuerte presencia femenina y en ese sentido en el elenco brillan Lupita Nyong’o y sobre todo Letitia Wright cono la hermana de Black Panther.

Pantera negra tiene la belleza visual de todas las películas de Marvel, una banda de sonido extraordinaria y no tiene casi nada del extravagante sentido del humor del que por caso, hace gala Thor, que fue la última película que conocimos de Marvel. Queda mucho por desarrollar si es que el camino elegido es seguir la línea argumental de la historieta, pero lo que queda por ahora es esperar la próxima película de los Avenger y ver como se van acomodando los planetas en esta galaxia paralela en que se ha convertido el Universo Marvel.

PANTERA NEGRA
Black Panther. Estados Unidos, 2018.
Dirección: Ryan Coogler. Guión: Ryan Coogler y Joe Robert Cole. Intérpretes: Chadwick Boseman, Michael B. Jordan, Lupita Nyong’o, Danai Gurira, Martin Freeman, Daniel Kaluuya, Letitia Wright, Winston Duke, Sterling K. Brown, Angela Bassett. Producción: Kevin Feige y David J. Grant. Distribuidora: Buena Vista. Duración: 134 minutos.

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