Encontrar a la persona con quien compartir tus pasiones, y por ende tu vida, no tiene precio y Annie (Rachel McAdams) y Max (Jason Bateman) tuvieron esa suerte. Fanáticos de los juegos, sea de mesa, de adivinanzas, de roles o de cualquier tipo, se conocieron en pleno ejercicio de su afición y desde entonces se reúnen periódicamente con parejas amigas en noches alocadas de Scrabble, Dígalo con Mímica, Jenga o el Juego de la Vida. Y en cuanto al juego de la vida en su versión metafórica se puede ver que Annie y Max son una pareja feliz, que se quiere y las pasan bien juntos pero tienen un problemita sin resolver que es la imposibilidad hasta el momento de tener hijos. Los espermatozoides de Max parecen un poco lentos, algo que se atribuye al estrés que a este le provoca la competencia con su hermano Brooks (Kyle Chandler), un hombre de negocios que le refriega sus éxitos desde la más tierna infancia.

Precisamente es Brooks el que organiza una noche de juegos donde invita a Annie, Max y las parejas amigas. Para lucirse, como es su costumbre, Brooks contrata una empresa de actores para un juego de roles donde deben fingir secuestrarlo y los participantes tienen que resolver el misterio. El problema es que unos maleantes verdaderos se meten en el medio y lo secuestran de verdad. Los demás no advierten el entuerto y salen candorosamente a meterse en lo que creen sigue siendo un juego hasta que se enteran a la fuerza que las cosas se complicaron.

Noche de juegos es una comedia basada en una premisa. Esto es: qué pasa cuando los personajes siguen comportándose ante la realidad como si fuera un juego y los enredos que esto produce y qué pasa cuando se dan cuenta de lo que verdaderamente está sucediendo Pero la premisa por si sola terminaría agotándose y si la película funciona es gracias a los personajes. McAdams y Bateman son divertidos, queribles y tienen química entre ellos. A la vez hay un elenco de personajes secundarios muy bien construidos, con historias y líneas argumentales propias, donde se luce especialmente el vecino policía tétrico interpretado por Jesse Plemons.

La trama policial no tiene demasiada importancia. Se trata de una excusa para disparar el relato, el habitual McGuffin para que los personajes se muevan. No obstante hay un cuidado por parte de los realizadores Daley y Goldstein para las escenas de acción y las persecuciones. En particular hay un plano secuencia vertiginoso, donde los personajes se van pasando un objeto valioso circulando dentro de una mansión y tratando de evitar ser capturados por unos matones, donde despliegan cierto virtuosismo. Demuestran además cierta autoconciencia que les permite acudir y a la vez reírse de las típicas e interminables vueltas de tuerca pero sin pasarse de cancheros.

Al igual que sus protagonistas, Noche de juegos es una película lúdica y juguetona, que invita a dejarse llevar con su combinación entre humor negro y violento, un humor más bobalicón y adorable y un toque de comedia romántica.

NOCHE DE JUEGOS
Game Night. Estados Unidos. 2018.
Dirección: John Francis Daley, Jonathan Goldstein. Intérpretes: Jason Bateman, Rachel McAdams, Jesse Plemons, Kyle Chandler, Sharon Horgan, Billy Magnussen, Lamorne Morris, Kylie Bunbury. Guión: Mark Perez. Fotografía: Barry Peterson. Música: Cliff Martinez. Edición: David Egan, Jamie Gross, Gregory Plotkin. Duración: 98 minutos.

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